Acceso al aula virtual


Junio 22, 2010

Optimismo

Acaba el curso. Es momento de balance. ¿Habrán comprendido nuestros alumnos el mensaje de TRIBUCAN? ¿Lo habrán comprendido los profesores y los padres? No lo sé, por eso, una vez más, quiero resumir la esencia de nuestro proyecto. ¿Qué pretendemos mediante el fomento de la capacidad de emprender y, en especial, de emprender proyectos sociales? Fortalecer dos hábitos decisivos para el futuro de nuestros niños y adolescentes. La capacidad de enfrentarse activa, inteligente y animosamente a la vida, y de hacerlo de acuerdo con unos valores éticos universales.

En todo el mundo se impone la idea de que la educación tiene dos grandes objetivos: la instrucción y la formación del carácter. La instrucción - llevada a cabo fundamentalmente en la escuela- tiene como objetivo proporcionar a los niños los conocimientos y destrezas necesarios para vivir en la sociedad actual. La formación del carácter –que implica la colaboración de familias y escuela- se ocupa de fomentar los grandes recursos intelectuales, afectivos y morales imprescindibles para llevar una vida feliz y digna.

Uno de ellos es la capacidad de emprender, de tomar decisiones, de soportar el esfuerzo para conseguir una meta.  No es de extrañar que la pedagogía más actual insista en la importancia de la educación por proyectos. Mediante ellos, dirigimos la atención, el interés, los actos del niño, y le permitimos evaluar su comportamiento. Tú estás aquí, la meta está allí, el problema está en cómo pasar de un lugar a otro. Si no fijamos con claridad los objetivos, o si el niño no los toma como suyos, sucederá lo que dice Lewis Carroll en Alicia en el país de las maravillas.

-¿Cómo puedo salir de aquí?, preguntó Alicia

- Eso depende de adonde quieras ir, respondió el gato.

- Me da lo mismo.

- Entonces no importa el camino que cojas, dijo el Gato.

En efecto, como dice un viejo adagio marinero: “No hay buen viento para quien no sabe donde va”. Ni bueno ni malo. El rumbo es quien nos permite dar sentido a nuestra acción. Y el rumbo lo fijan nuestros proyectos. Este método se está aplicando en todos los niveles educativos. En algunas guarderías los niños emplean los primeros momentos de la mañana elaborando y comentando sus planes para ese día. Hacer que el niño explique lo que está haciendo puede hacer que el niño comprenda mejor su labor. Robert Fischer, en su interesante libro Cómo mejorar la mente de su hijo,  transcribe una conversación entre un adulto y un niño que  está montando una construcción de bloques:

ADULTO: ¿Qué estás haciendo?

NIÑO: Estoy construyendo algo.

A.- ¿El qué?

N.- No sé.

A.- Bueno, parece un castillo…un castillo mágico. Puede que haya una princesa dentro esperando a que llegue el príncipe. ¿Es un castillo mágico, con torres y un puente levadizo?

N.- No

A.- ¡Oh! ¿Y por qué no?

N.- Por que es un garaje.

Debemos animar a los niños  -y a los adolescentes, y a los adultos- a que elaboren proyectos o se fijen objetivos, porque de esa manera dan sentido a la acción, pueden seleccionar los medios, y evaluar sus progresos. Cuando los niños se plantean un objetivo, imaginan algo que aun no existe, pero que ellos pueden hacer que exista. Comienzan a considerar sus propias acciones como un medio para alcanzar un fin. Adquieren igualmente la voluntad y la habilidad para dedicarse a una tarea el tiempo suficiente para conseguir sus deseos. Según los psicólogos Merry Bullock y Paul Lütkenhaus, poner el acento en la tarea favorece “la resistencia a las distracciones, la maestría frente a los obstáculos, la rectificación de las acciones emprendidas y la detención de la actividad cuando el objetivo está alcanzado”.

Al hablar de sus proyectos, los niños reflexionan y clarifican sus intenciones. La planificación permite a los niños añadir los detalles. Además, los niños que precisan sus ideas y actúan según sus intereses, sus elecciones y su plan de acción, comprenden poco a poco que son responsables de sus decisiones y de sus acciones. Gracias a la planificación,  niños y adolescentes aprenden a ser autónomos y a tener confianza en sí mismos. “Los niños que crecen sin poder realizar sus propias intenciones o  sin poder emprender nada, no llegan a ser nunca independientes, responsables y autónomos”, nos dice el psicólogo Daniel Jordan.

Todos los niños necesitan saberse competentes, tener la seguridad de que pueden cambiar su futuro, y mejorar las cosas. El mundo se divide en dos grandes tribus la NHL (No Hagas, Laméntate) y la NLH (No te Lamentes, Haz). Queremos que nuestros chicos y chicas pertenezcan a esta última.

Pero nos importa también que sepan que tienen que saber elegir sus proyectos, para que sean compatibles con los proyectos de los demás, y para que puedan integrarse en el Gran Proyecto Humano que es una vida noble, digna y justa.

Todo esto es lo que esperamos que nuestros alumnos hayan aprendido. Pero es sólo el comienzo de una enseñanza que deberá prolongarse en el tiempo. Ahora les toca jugar a ustedes.

Mayo 8, 2010

El cerebro ejecutivo

Es posible que algunos o muchos lectores de este blog seáis “ejecutivos”, es decir, ocupéis un puesto en el que tenéis que elaborar proyectos, tomar decisiones, actuar, evaluar si los actos cumplen las expectativas, etc. No voy a hablar de estas actividades, sino de las estructuras cerebrales que permiten su realización, y que vuestros hijos están desarrollando a lo largo de la infancia y de la adolescencia. Como ocurre con frecuencia en educación, lo que explicamos a nuestros alumnos es también importante para sus padres.

Los animales inferiores ajustan su comportamiento mediante el ajuste de los estímulos - internos (como el hambre) o externos (proporcionados por los sentidos)- y los mecanismos de respuesta instintivos o aprendidos. En el ser humano las cosas se complican porque podemos dirigir nuestra acción no sólo a partir de estímulos, sino “anticipando el futuro”, es decir, imaginando el objetivo, proponiéndonos  metas. Cuando tomamos una decisión, entregamos el control de nuestra conducta a ese “objetivo pensado”, que va a dirigir nuestra acción, y nos va a servir de criterio para saber si lo estamos haciendo bien o no. Funciona como un GPS: le indicamos el lugar donde queremos ir, y no va indicando por donde ir, de acuerdo con nuestros movimiento y nuestra situación. Pues bien, de todo esto se encarga una zona del cerebro, que se llama “lóbulo frontal”, y que está detrás de nuestra frente. ¿Por qué lo sabemos? Porque si esta zona queda dañada, el sujeto es incapaz de hacer proyectos, de tomar decisiones, o de controlar su acción.

Voy a transcribir, aunque os resulte un poco aburrido, el conjunto de funciones que los neurólogos atribuyen a los lóbulos frontales, para que así comprendáis por qué se los denomina “cerebros ejecutivos”: planificar, señalar metas, tomar decisiones, formular nuevas respuestas en un contexto nuevo, modificar las actitudes, producir e interpretar las emociones de acuerdo con la situación, adaptar las acciones al objetivo señalado, aprender de los errores cometidos, inhibir las respuestas impulsivas, poner en acción un plan,  corregir y ajustar las estrategias durante la realización de la tarea.

Es evidente que estas habilidades son imprescindibles para la vida real en cualquier situación, y no sólo cuando se quiere ser profesionalmente un ejecutivo. Por eso, nos parece que deben estimularse y fomentarse en nuestros alumnos mientras se están formando. ¿Y como podemos hacerlo? Mediante entrenamiento, es decir, mediante  un ejercicio repetido y dirigido. Eso es lo que hacemos en TRIBUCAN. Cada uno de los pasos  que tienen que realizar los niños o adolescentes está dirigido a fortalecer alguna de esas destrezas ejecutivas.

Una actividad muy importante de este cerebro ejecutivo es lo que llamamos “metacognición”, que es la reflexión sobre nuestras estrategias mentales. Mediante preguntas podemos conseguir que el niño se explique a sí mismo lo que está haciendo, por qué, si ha previsto las consecuencias, cómo ha buscado la información, etc. La psicología nos dice que estas reflexiones mejoran mucho el aprendizaje. Por ejemplo, para que un niño resuelva bien los problemas matemáticos debemos enseñarse a que –mientras se enfrenta a ellos- se vaya haciendo preguntas y dándose instrucciones. Y los adultos, también. Da igual que tengáis que hacer un plato de cocina, una inversión financiera, o tomar una decisión en el trabajo, siempre conviene hacerse ese tipo de preguntas “metacognitivas”:¿tengo claro lo que quiero hacer? ,¿con qué medios cuento?, ¿por dónde empiezo?, ¿me habré olvidado de algo?

Abril 15, 2010

Las metas

He pasado unos días en la Universidad de Harvard, viendo las nuevas tendencias pedagógicas, conociendo su programa de “Parenting”, de educación de padres, y comprando las novedades bibliográficas que me interesaban. En el avión, de vuelta a casa, leí una de ellas: “The Power of Smart Goals”, en el que se insiste en el poder educativo de un inteligente manejo de las metas. No hace mucho les hablaba de un libro canadiense –“Partager le plaisir d’apprendre”- , un ejemplo de la estupenda pedagogía que se está haciendo en la región de Quebec- en el que también se afirmaba la necesidad de introducir la enseñanza mediante metas y proyectos desde la escuela primaria.

¿Cuál es la razón de este énfasis? Las metas señalan un objetivo concreto al aprendizaje, y, por tanto, un sentido a lo que se está estudiando. Con frecuencia intentamos que nuestros alumnos se interesen por contenidos que no tienen nada que ver con su vida real, y esto resulta muy difícil. Las metas sirven para vivificar los contenidos. Sirven también  para fijar la atención, y tiene un poder motivador inapreciable. Además, nos permiten experimentar el progreso, y desarrollar hábitos de la inteligencia práctica, como planificar, buscar información, seleccionar la más adecuada, decidir.

Mediante los proyectos concretamos las metas. Con ellos nos seducimos desde el futuro. Lo peor que puede pasar a un niño o a un adulto es sentirse impotente, es decir, mantener la creencia de que no puede hacer nada para cambiar su porvenir. El único antídoto es demostrarle que puede hacerlo. Una actitud activa cambia nuestra forma de ver la realidad. Los padres y profesores debéis tener en cuenta que los niños aprenden de vosotros la forma de enfrentarse a las dificultades o a los conflictos. Hay familias en la que los problemas se eluden o encubren. Se sigue la política del avestruz. Los niños aprenden también a hacerlo. Las personalidades pasivas viven siempre en retirada, se acobardan ante cualquier cosa, son proclives a las dependencias, y a actitudes depresivas. Cuando en TRIBUCAN hablamos de emprender, nos estamos refiriendo, en primer lugar, a fomentar esa actitud activa, que va a ser un recurso poderosísimo para vuestros hijos.

Marzo 9, 2010

Las virtudes de la acción

Los niños están en las nubes, y deben bajar a la realidad. ¿No es verdad? Sí, pero ¿a qué realidad? Freud, en una de esas afirmaciones brillantes que han hecho fortuna, sostuvo que la infancia vive sometida al principio del placer, mientras que los adultos vivimos bajo el incómodo principio de realidad. Podría haber mencionado el verso de Quevedo: “la realidad, que es mucha y mala”. Creo que Freud se equivocó. Junto al principio irreal del placer y al principio pesimista de la realidad, hay otro principio que es exclusiva humana y que nos salva: el principio de la posibilidad. La inteligencia humana es creadora porque descubre continuamente posibilidades en la realidad. No son verdaderas frases como”el mundo es como es” o  “no hay más cera que la que arde”. El mundo se parece más a un almacén de pirotecnia, esperando a que le acerquemos una cerilla para iluminar el cielo con una selva encendida. Ni siquiera ante la ciencia la realidad se despliega inerte. Uno de los más importantes físicos del siglo XX, Werner Heisenberg, escribió: La realidad no nos enseña nada. Sólo se limita a responder a nuestras preguntas. Si no le preguntamos nada, no nos dirá nada”. La educación debe basarse en esta idea creadora de la inteligencia, y elaborar una pedagogía de la posibilidad.

Cuando les explico este asunto a mis alumnos más jóvenes, suelo comenzar haciéndoles una pregunta: ¿Qué es el petróleo? Si lo han estudiado ya en química suelen decirme que es un hidrocarburo, y que combustiona. Cuando les pregunto si el petróleo vuela, me dicen que no. Sin embargo, les comento, viajo mucho en aviones que  vuelan gracias al petróleo, lo que les produce cierta perplejidad. Volar, en efecto,  no es una propiedad real del petróleo, es una posibilidad real.  La adquiere cuando la inteligencia integra su capacidad de generar energía dentro de un proyecto suyo: volar.

A continuación aplico esto a nuestra vida. Cada uno de nosotros tenemos nuestras propiedades: somos varones o hembras, guapos o feos, altos o bajos, tranquilos o nerviosos, audaces o tímidos. A partir de ahí, nuestra inteligencia tiene que encontrar nuestras posibilidades. El proyecto es la herramienta con que podemos hacerlo. Por eso, enseñar a los niños a elaborar proyectos –y a realizarlos, claro- es el punto central de una pedagogía de la posibilidad, es decir, de la creación.

Los psicólogos nos dicen que cada uno tenemos una idea de nosotros mismos. La llaman “autoconcepto”. Uno de los aspectos que más influyen en él y, en consecuencia, en nuestro modo de sentirnos y de actuar, es la idea que tenemos sobre nuestra capacidad para enfrentarnos con problemas, para llevar a cabo nuestros planes. Lo llaman “sentimiento de eficacia”. Una “pedagogía de la posibilidad” también debe ocuparse de promover en el niño este sentimiento. Todos deberíamos sentir en alguna ocasión la experiencia del éxito conseguido por el propio esfuerzo, porque de ahí nace el gran impulso para mejorar. Los educadores –padres y docentes- debemos tener la astucia necesaria para conseguir que los niños lo sientan.

Estos tres elementos de la “pedagogía de la posibilidad” –hacer proyectos, llevarlos a cabo y sentirse competentes y eficaces- son el núcleo de la experiencia TRIBUCAN. Por eso me parece tan útil y poderosa. Desarrolla las virtudes del proyectar –elegir las metas, seleccionar los medios, planificar-, y las virtudes del realizar –la responsabilidad, la constancia, la tolerancia al esfuerzo. Elegir las metas supone decidir los criterios que van a regir nuestra acción, por eso sirve para educar en valores. En el caso de TRIBUCAN, los valores de solidaridad.

Me gustaría conocer su opinión acerca de la “pedagogía de la posibilidad”. Se relaciona con otras ideas y sentimientos muy importantes: la esperanza, el optimismo, la invención. Creo que es un gran antídoto contra la depresión, porque la depresión es, sobre todo, el hundimiento de los proyectos y posibilidades. Me interesa que piensen en este tema desde su experiencia personal y profesional, porque la pedagogía de la posibilidad es importante no sólo para el éxito escolar, sino también para el éxito vital. Creo que en el futuro la educación irá por esa senda, y que por eso podemos sentirnos, sin petulancia, en vanguardia.

Febrero 23, 2010

Contestación del profesor Marina a los participantes en el blog (II)

Quiero comentar las respuestas a mi post del mes pasado, que quedaron pendientes.  Pepa Abadía me dice que una buena madre no tiene necesidad de ser maestra, que basta con estar al lado de los hijos. Tiene razón, ni maestra, ni psicóloga, ni pediatra. Educar es relativamente fácil, sobre todo cuando los niños son pequeños y los padres saben manejar bien sus tres grandes recursos: el cariño, la comunicación, y la exigencia. ¿Por qué entonces tanto discurso pesimista y dramático sobre la educación? Porque los padres no son los únicos agentes educativos. Ni tampoco lo es la escuela. La sociedad entera tiene una influencia educativa enorme y puede no ser buena. Por ejemplo, la quiebra del concepto de autoridad ha afectado también a las familias. Todo esto hace que la educación se haya vuelto más difícil que nunca. Vivimos en una sociedad muy compleja, que ofrece a nuestros hijos muchas posibilidades, pero también les somete a muchas demandas. Tengo contacto con muchísimos padres –en este momento en la Universidad de Padres que dirijo hay quince mil- y compruebo su desconcierto. Por eso tengo tanto interés en estar en comunicación con los padres de TRIBUCAN. Es muy importante que entre todos tejamos una “red social”, algo que está ahora tan de moda, para ayudarnos a educar a nuestros niños y adolescentes. TRIBUCAN es una buena oportunidad para intentarlo.

Javier Echarri elogia las “virtudes de la acción”. Creo que son fundamentales para el futuro de los niñ@s. La tenacidad, la valentía, el aguante, la tolerancia a la frustración, la capacidad para aplazar la recompensa, la habilidad para colaborar, trabajar en equipo, emprender proyectos compartidos, la creatividad,  son  recursos buenos para todas las edades. Tengo mucha relación con expertos en Management, en selección de personal, y en recursos humanos, y todos me dicen que esas virtudes son las que quieren encontrar en los empleados. Es decir, son necesarias para la vida privada y para la vida laboral, para triunfar en la escuela y para triunfar en la empresa.

Por desgracia, Aida tiene razón. La introducción de la “educación por competencias” se hizo deprisa y corriendo en la última ley de educación (LOE), sin una adecuada preparación. Las competencias exigen una reformulación didáctica muy grande, porque todas las asignaturas se convierten en transversales. Resulta difícil hacerla compatible con la estructura actual de los currículos. Seguiremos hablando de este tema si os interesa.

 

Febrero 15, 2010

Contestación del profesor Marina a los participantes en el blog (I)

Las respuestas a mi anterior post han sido muy interesantes. Por ello, quiero contestarlas a todas. Elevar el debate educativo, sacarlo de ese discurso de la frustración y el decaimiento en que se ha metido,  parece imprescindible para cambiar las cosas. Mario Pujol  indica cuáles son las competencias que le gustaría que sus hijos adquirieran: competencia para la felicidad, para soportar la frustración, para la acción sin beneficio inmediato, para emprender, para la cooperación y para el diálogo. Merece un diez. Voy a detenerme en la primera, porque parece la más vaga y, sin embargo, tiene una gran importancia educativa. Entiendo por felicidad “la armoniosa satisfacción de nuestros tres deseos fundamentales”: el bienestar, la vinculación afectiva, y el afán de sentir que progresamos. Los tres pueden entrar en colisión porque, en efecto, progresar, es decir, ampliar nuestras posibilidades vitales o laborales, explorar, crear, puede disminuir  nuestro bienestar, pero para recuperarlo a un nivel de satisfacción más alto. Lo mismo ocurre con las vinculaciones afectivas. Un compromiso amoroso puede disminuir mi comodidad, pero me permite alcanzar un deseable nivel de felicidad. Estamos intoxicando de comodidad a nuestra gente joven y con eso les estamos cerrando caminos, y disminuyendo sus expectativas.

Volvamos a la necesidad de sentir que progresamos. Los psicólogos, en especial Albert Bandura, muestran que el modo como nos sentimos depende en gran parte de la experiencia de nuestra eficacia. Hasta tal punto, que el sentimiento de impotencia está claramente relacionado con el talante depresivo. En mis propuestas educativas insisto en la necesidad de que nuestros niños adquieran confianza en ellos mismos, y esta idea depende de tres elementos:

  • Seguridad básica, que el niño adquiere al sentirse incondicionalmente querido por sus padres.
  • Seguridad ejecutiva, que el niño adquiere sintiéndose capaz de hacer cosas. Los pedagogos anglosajones lo llaman “coping”, capacidad para afrontar los retos y los problemas.
  • Conciencia de la propia dignidad, que es el objetivo principal de la educación ética.

La seguridad ejecutiva está muy relacionada con la competencia de emprender, que ha dado origen a este blog. Lo que pretendemos es que el niño adquiera esa actitud proactiva, valiente, responsable, alegre, confiada. Estamos incidiendo en la formación de su carácter, que es su gran recurso vital. Acabo de leer el último número de la revista Le Point, cuyo titular de portada es “La bomba humana”. En el año 2050 nuestro planeta tendrá 9.000 millones de habitantes. Eso está a la vuelta de la esquina. Los niños que participan ahora en TRIBUCAN tendrán cincuenta años. Confío en que la Humanidad sea capaz de resolver ese problema, pero sin duda van a ser tiempos complejos y acelerados, y es imprescindible que nuestros niños adquieran los recursos intelectuales, afectivos y éticos necesarios para atravesar triunfantemente la época incierta en que tendrán que vivir. Y ceo  las “virtudes de la acción inteligente y solidaria” implícitas en el emprendimiento, pueden serles de gran ayuda

Pujol habla de la conveniencia de proponer modelos de emprendimiento a los jóvenes. Es verdad. En “Movilización educativa” estamos recogiendo grandes iniciativas de interés social llevadas a cabo por niños o adolescentes. Resulta conmovedor comprobar su ingenio y su tenacidad. En próximas entregas les hablaré de estos casos.

Tiene razón Mª José Arribes en que es necesario que la Universidad se esforzara más en  formar “profesores emprendedores”. Las encuestas nos dicen que no forma parte de la cultura universitaria española. Más del 80 por ciento de nuestros universitarios, quieren ser funcionarios, porque valoran sobre todo la seguridad. Esta actitud es una traba para nuestro desarrollo económico y personal. Todo el mundo habla de que es necesario fomentar la innovación y la iniciativa emprendedora en España, pero con una mentalidad de fieles que esperan un Mesías que lo consiga milagrosamente. No es esta nuestra postura en TRIBUCAN. El movimiento se demuestra andando, y la cultura del emprendimiento, emprendiendo. Creo que poco a poco van cambiando las cosas. Hace unos días, participé en unas Jornadas organizadas por la potente Fundación Bertelsmann, sobre los jóvenes y el emprendimiento. Dentro de unos días intervengo en una comida en el Congreso de los Diputados, donde un grupo de parlamentarios y un grupo de personalidades del mundo empresarial, van a tratar, precisamente, sobre la “competencia a aprender a emprender”. Allí hablaré de nuestra experiencia. Les tendré informados. Algo se mueve, y me produce gran alegría pensar que los niños y niñas de TRIBUCAN están a la vanguardia de esta movilización.

Para no alargar este escrito, demoraré la respuesta a los demás participantes, para el próximo post.

Enero 26, 2010

El PROYECTO TRIBUCAN sigue adelante y con gran éxito. Este año se ha implantado en 54 centros escolares, situados en 6 comunidades autónomas: Navarra (25), Madrid (10), País Vasco (8), Barcelona (4), La Rioja (5) y Aragón (2). Si pudiéramos atender a todas las solicitudes, el número podría triplicarse. ¿Cuál es la razón de este interés? Creo que padres y docentes han comprendido que desarrollar en nuestros niños y adolescentes las virtudes del emprendimiento, la competencia intelectual y afectiva para tomar iniciativas, elaborar proyectos dirigidos por valores morales, la capacidad para enfrentarse con problemas, resume perfectamente los objetivos fundamentales de una educación optimista y eficaz: prepararlos para una vida feliz y noble. Para una convivencia digna.

Además, este programa demuestra algo que todos los educadores deberíamos saber: que los alumnos responden con entusiasmo a una enseñanza en la que son sujetos activos, que exige de ellos ingenio y creatividad. Cuando la reciben no temen al esfuerzo. Las visitas que el curso pasado hice a algunos centros embarcados en TRIBUCAN fueron experiencias alegres y estimulante, porque vi a los niños disfrutar aprendiendo. Y esa es una de las experiencias cumbres de la humanidad.

Al hablar de emprendimiento no hablamos sólo  de empresas económicas, sino de algo más amplio. Se trata de desarrollar las virtudes de la acción. Todas las investigaciones nos indican que la pasividad, la falta de iniciativa, es un grave problema para todas las personas, un antecedente de situaciones de inhibición, timidez, depresión o dependencia. Y Las virtudes de la acción se aprenden durante la infancia. Forman parte esencial del carácter. Son la tenacidad, la tolerancia a la frustración, el entusiasmo, la resistencia al esfuerzo, la responsabilidad, la voluntad, la integridad moral. Sabemos que esas virtudes no se improvisan, sino que es preciso cultivarlas, protegerlas, en una palabra, educarlas, pero carecíamos de instrumentos didácticos para hacerlo. Con TRIBUCAN  hemos hecho una propuesta pedagógica, y estamos comprobando que vamos por el camino adecuado.

En este primer texto del presente curso me gustaría invitarles a un debate sobre TRIBUCAN y sobre educación en general. Invito a padres y a docentes. Debemos aprovechar las grandes posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías para tejer una “red de apasionados por la educación”. Por un momento deberíamos abandonar el discurso educativo dramático, que insiste sólo en las dificultades, para sustituirlo por un “discurso optimista”, que sea consciente de los recursos que tenemos a nuestro alcance. EL pesimismo nos deprime. También padres y profesores debemos adquirir y ejercer el espíritu de iniciativa. Vamos a enfrentarnos con los problemas con el mismo ánimo que estamos intentando fomentar en nuestros niños.

Para incitar al diálogo, me gustaría proponerles algunos temas. En primer lugar, a los padres:

¿Qué competencias os gustaría que tuvieran vuestros hijos e hijas al terminar su período educativo? ¿Os parece que la capacidad de emprender es una de ellas?

¿Cómo podemos conseguir que nuestros hijos adquieran el sentido de la responsabilidad?¿Qué tareas corresponden a la escuela y qué tareas corresponden a la familia?

Una pregunta difícil: ¿Es siempre bueno tener un hijo obediente o debemos fomentar una cierta rebeldía?

A los docentes les planteo los siguientes interrogantes:

Ya sabéis que la “competencia de aprender a emprender” se llama en la legislación española “competencia para la autonomía y la iniciativa personal”. ¿Creéis que se ha explicado suficientemente en qué consiste?

En este momento, en la Unión Europea se están estudiando las competencias profesionales que deben tener los docentes del siglo XXI. ¿Deberíamos incluir la competencia de emprender? ¿Cómo sería un “profesor emprendedor” o un “Centro educativo emprendedor?

Espero con mucho interés, y curiosidad, vuestras respuestas.

     

 

Octubre 1, 2009

TribuCan 2009-10

Comienza un nuevo curso de TRIBUCAN. La experiencia se consolida y se expande, lo que nos parece una alegre noticia. Este año son más de 50 los centros participantes. Además de dar la bienvenida a todo el alumnado TribuCan, quiero dirigirme al los profesorado y a las familias para explicarles por qué esta iniciativa de CAJA NAVARRA es importante.

La educación tradicional se nos está quedando pequeña. El mundo en que van a crecer nuestros niños y niñas nos es por completo desconocido. No sabemos los retos que van a tener que afrontar, ni las posibilidades que tendrán a su alcance, ni las tecnologías que usarán. ¿Cómo podemos entonces educarles? Sólo hay una respuesta: capacitándoles para que sepan tomar sus decisiones  y enfrentarse con sus problemas, y aumentando sus recursos personales. Nosotros no podemos pelear sus batallas. Todos los padres deseáis dejar a vuestros hijos e hijas un capital económico, porque sabéis que eso les facilitará la vida; pues bien, también debéis querer proporcionarles un “capital educativo”, que es el que verdaderamente  va a serles útil. ¿Y en qué consiste ese capital? En un conjunto de recursos intelectuales, afectivos, morales que les permitan dirigir responsable y animosamente su vida. Y uno de esos recursos es la capacidad para hacer proyectos, tomar decisiones, enfrentarse a los problemas, mantener una actitud activa, no tener pereza, aprender a valorar las consecuencias de los propios actos, conseguir la autoestima a fuerza de emprender cosas, no temer al fracaso, y saber aprender de él. Pues eso es lo que pretendemos enseñarles en TRIBUCAN

El proyecto TRIBUCAN fomenta la competencia para emprender, pero no sólo se dirige a los niños y las niñas sino que también pretende despertar en el profesorado y las familias el mismo ánimo emprendedor que queremos fomentar en ellos. Todos necesitamos una inyección de optimismo, de valentía, de ánimo, de confianza en nosotros mismos. Y uno de los milagros de la educación es que cuando de verdad aprendemos las cosas es cuando queremos enseñárselas a alguien. Si ayudamos a crecer a nuestros niños y niñas, inevitablemente creceremos también nosotros

Os deseo a todos un curso útil, estimulante y alegre. Aprender es una de las experiencias cumbres de la humanidad. Me gustaría que este blog sirviera para mantenernos en contacto, contarnos las experiencias e ir creando la memoria colectiva de todos los que participamos en esta aventura educativa.

Septiembre 14, 2009

TribuCan 2009/2010

Bienvenidos al blog del profesor y filósofo José Antonio Marina.

El proyecto educativo TribuCan de Caja Navarra que tiene como objetivo convocar a la”tribu” educadora para fomentar en los chicos y chicas la solidaridad y el espíritu emprendedor.  Para ello, se ha diseñado un aula didáctica virtual en castellano, euskera, catalán e inglés. Durante este curso, se cuenta con la participación de más de cincuenta y cinco centros escolares de Navarra, País Vasco, La Rioja, Cataluña, Aragón y Madrid.

En este blog, el profesor Marina reflexiona sobre la responsabilidad social de la educación y anima a toda la comunidad educativa TribuCan a participar en el debate.

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Ongi etorriak José Antonio Marina irakasle eta filosofoaren blog-era.

Nafarroako Kutxaren TribuCan proiektu hezitzaileak tribu osoa deitzea helburutzat hartzen du, neska eta mutilengan solidaritatea eta espiritu ekintzailea sustatzeko. Horretarako gela birtual bat diseinatu da, gela birtual horretan lau hizkuntza ditugu aukeran: gaztelania, euskara, katalan eta ingelesa. Ikasturte honetan Nafarroatik, Euskaditik, Errioxatik, Kataluniatik, Aragoitik eta Madrildik 55 ikastetxek baino gehiago proiektuan parte hartuko dute.

Blog honetan Marina irakasleak gizarteak hezkuntzaren inguruan duen erantzukizunari buruzko hausnarketa egiten du eta TribuCan hezkuntza komunitate osoa eztabaidan parte hartzera gonbidatzen du.

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Benvinguts al blog del professor i filòsof José Antonio Marina.

El projecte educatiu TribuCan de Caja Navarra té com a objectiu convocar la “tribu” educadora per fomentar en els nois i noies la solidaritat i l’esperit emprenedor.  Per a això, s’ha dissenyat un aula didàctica virtual en castellà, basc, català i anglès. Durant aquest curs, es compta amb la participació de més de cinquanta-cinc centres educatius de Navarra, el País Basc, La Rioja, Catalunya, Aragó i Madrid.

En aquest blog, el professor Marina reflexiona sobre la responsabilitat social de l’educació i anima a tota la comunitat educativa TribuCan a participar en el debat.

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Welcome to the lecturer and philosopher José Antonio Marina´s blog

TribuCan is the educational project of Caja Navarra which intends to involve the teaching “tribe” in the promotion of values like solidarity and the entrepreneurial spirit among boys and girls. With this aim, a didactic virtual room has been designed in Spanish, Basque, Catalan and English. During this academic year there are fifty-two participating schools from Navarra, The Basque Country, La Rioja, Cataluña, Madrid and Aragón.

In this blog professor Marina reflects upon the social responsibility of education and encourages the whole TribuCan educational community to take part in the debate.

Junio 17, 2009

 ¿Los pequeños emprendedores de TRIBUCAN han culminado su proyecto. A lo largo de un curso han aprendido muchas cosas sobre Sri Lanka y sobre los tsunamis, pero han aprendido también –haciéndolas- muchas cosas importantes para su vida futura.  Han tenido que hacerse responsables, comprender los problemas, buscar soluciones, elegir entre ellas. Esta conjunción de saberes teóricos y prácticos constituye la esencia del proyecto TRIBUCAN. La idea de educación que intentamos poner en práctica tiene una fórmula muy sencilla:

 

EDUCACIÓN = INSTRUCCIÓN + FORMACION DEL CARÁCTER

 

¿Qué quiere decir está fórmula? Que en la educación intervienen dos factores: los conocimientos que se aprenden  (instrucción) y los hábitos intelectuales, afectivos, conductuales que se  adquieren. Ambos tienen que ir juntos. La inteligencia ha de ser resuelta. Es decir, ha de saber resolver problemas y ha de marchan con ánimo, con resolución. Cómo dijo Baltasar Gracián, “de nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda”.  Tomemos como ejemplo un problema de matemáticas. El niño debe saber matemáticas para resolverlo, pero no basta con eso. Debe tener constancia para solucionarlo; resistencia a la frustración para intentarlo otra vez si no lo ha conseguido a la primera; capacidad de atención para evitar las distracciones y concentrarse en el problema.

 

En este blog les he hablado muchas veces de que pretendemos que nuestros niños y niñas adquieran los “recursos” intelectuales, emocionales y morales necesarios para dirigir animosamente su vida. Hemos seleccionado SEIS RECURSOS fundamentales, que paso a resumir:

 

1.- Una imagen del mundo que les estimule en vez de atemorizarles. Todos vivimos en la misma realidad, pero cada uno la interpretamos de una manera. Pues bien, queremos que la representación de la realidad que tengan nuestros alumnos sea veraz, rica en valores e intereses, sugestiva y estimulante, llena de posibilidades. Los expertos nos dicen que el carácter optimistas o pesimista de un niño o de un adulto depende de algunas creencias básicas que aprendemos durante la infancia. Queremos que nuestros alumnos sean optimistas, vean el futuro como una gran posibilidad y no como una amenaza.

 

2.- Un tono vital alegre, activo, dispuesto a enfrentarse con los problemas y a aprovechar las oportunidades. Queremos ayudarles a que tengan confianza en sí mismos, en su capacidad de esforzarse, de resolver los conflictos, de salir adelante. Todos los niños necesitan sentir que consiguen algo por sus propias fuerzas. Por ello, recomiendo insistentemente a los padres que no deben resolver problemas que los niños puedan resolver por sí mismos.

 

3.- Una inteligencia que piense bien, que sea crítica, aprenda con rapidez, y tenga capacidad inventiva y creadora.

 

4.- Una personalidad libre. Para eso, debemos ayudar a los niños a que construyan los mecanismos de la voluntad, que no es una facultad con la que nacemos, sino cuatro destreza distintas que aprendemos: inhibir el impulso, deliberar, decidir y soportar el esfuerzo. Sólo entonces podrá dirigir su comportamiento.  Pero, además, han de ser responsables. Tienen que saber lo que hacen, prever las consecuencias de sus actos, y hacerse cargo de sus obligaciones y compromisos.

 

5.- Una personalidad vinculada a los demás, y a los valores que rigen la convivencia. Convivir es una asignatura complicada que debemos aprender. La empatía, la comprensión, la capacidad de querer, la solidaridad, la cooperación, el trabajo en equipo son virtudes imprescindibles para la felicidad.

 

6.- Una personalidad que sepa elegir sus metas, y que posea las virtudes de la acción: tenacidad, resistencia, generosidad, valentía, ingenio.

 

En TRIBUCAN, hemos concentrado esos  seis recursos  en un único proyecto que los engloba a todos: EMPRENDER UNA ACCIÓN SOLIDARIA. Hemos visto como los alumnos comprendían los problemas ajenos, se comprometían a resolverlos, pensaban sus proyectos, razonaban. organizaban los planes, calculaban sus posibilidades, controlaban la puesta en práctica, se esforzaban por conseguir sus metas. Y al hacerlo se sentían capaces, protagonistas, responsables.

 

TRIBUCAN y su proyecto para desarrollar la competencia de APRENDER A EMPRENDER, es una iniciativa  pedagógica interesante y renovadora, de la  que nos sentimos muy orgullosos todos los que colaboramos en ella. Para poder mejorarla, nos gustaría recibir sus comentarios. No olviden que “para educar a un niño, hace falta la tribu entera”. Les necesitamos.

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