Acceso al aula virtual


Mayo 17, 2009

Acabo de regresar de Ginebra, que ha sido durante decenios el centro de investigación más importante sobre educación infantil, por influjo del genial Jean Piaget. He comprado un estupendo libro de Mary Hohmann y otros autores, titulado “Partager le plaisir d’apprendre”, que es una guía de la educación preescolar, es decir, de niños de 3 a 6 años. Me ha sorprendido –gratamente, lo confieso- comprobar que un capitulo entero estaba dedicado a algo relacionado con TRIBUCAN. Los autores consideran que para favorecer el “aprendizaje activo” conviene que  ya a una edad tan temprana niños y niñas aprendan a planificar. En el proceso de planificación, los niños efectúan varias operaciones mentales:

1.- Plantear un problema o fijarse un objetivo: “Voy a dibujar un barco”, por ejemplo.

2.- Imaginar y prever las acciones. Comienzan a considerar sus acciones como un medio para conseguir un fin. Aprenden la voluntad y la capacidad para consagrar a su tarea el tiempo necesario para realizar sus proyectos. Según los psicólogos Merry Bullock y Paul Lütkenhaus, poner el acento en la tarea favorece “la resistencia a las distracciones, la maestría de los obstáculos, la rectificación de las acciones emprendidas y la detención de la actividad cuando la meta ha sido alcanzada”.

3.- Expresar sus intenciones y sus intereses.  Cuando los niños  actúan según sus objetivos, despliegan la energía y el entusiasmo necesarios para su aprendizaje. Estos aumentan aún si los adultos apoyan esas actividades.

4.- Transformar las intenciones en objetivos.

5- Deliberar.- Para mejorar su capacidad de planificar, se interesan mas por aprender de sus experiencias anteriores y buscan nuevas estrategias.

6.- Efectuar regularmente modificaciones. Mientras juegan, los niños conciben nuevas ideas y se enfrentan a problemas imprevistos.

“La planificación está al alcance de lo que los niños de esta edad pueden hacer, porque poseen las capacidades necesarias para resolver problemas, formar imágenes mentales, expresar sus intenciones, deliberar y efectuar cambios. Sin embargo, la mayoría de los niños no tienen el hábito de planificar conscientemente. Por eso, este proceso requiere, cada día, el apoyo y la atención de los educadores”.

Los investigadores atribuyen a la planificación los siguientes beneficios: Anima a los niños a precisar sus ideas y decisiones, favorece la confianza en sí mismos y el sentimiento de dominar los acontecimientos, estimula  la participación y la concentración.

En TRIBUCAN estas habilidades, sin duda importantes para aumentar la capacidad y la autonomía de nuestros hijos, van completadas por otras tres: trabajar en equipo, proponerse metas solidarias, y adquirir un ánimo optimista. Tal vez muchos lectores piensen que ser optimista o pesimista depende del temperamento y no se puede aprender. Las investigaciones más serias nos dicen lo contrario. El optimismo depende fundamentalmente de la “confianza en uno mismo”, y del modo como uno se explique sus éxitos y sus fracasos.

La confianza en uno mismo es uno de los objetivos prioritarios de la educación, que debe trabajarse en los primeros años y luego, de nuevo, en la adolescencia. Tiene dos componentes: sentirse querido y sentirse competente. El sentirse querido por sus padres les proporciona la seguridad básica; el hacer las cosas bien, fomenta su seguridad ejecutiva. Muchos niños y niñas salen de la educación obligatoria más conscientes de sus incapacidades que de sus capacidades. Y esto no es  justo. Todos tienen derecho a sentir una experiencia de triunfo, el sentimiento de haber hecho algo bien y de ser aplaudido por ello. Por eso, padres y alumnos debemos ingeniárnoslas para que la tenga. Han de experimentarla realmente, porque no vale elogiar sin fundamento. Sobre el modo de explicarse los éxitos y los fracasos, les hablaré en el próximo blog. Es un factor que influye en el pesimismo y optimismo de los niños y también, por supuesto, en el de los adultos. El tema nos interesa, pues, a todos.    

Marzo 20, 2009

La actividad

Al seleccionar los RECURSOS que un niño debe adquirir a lo largo del proceso educativo, hemos dado gran importancia a la ACTITUD ACTIVA ante la realidad y ante los problemas. Actividad no es tener la movilidad de una ardilla, sino producir buenos resultados. En el estudio, se trata de aprender; en el juego, de mejorar; en una disputa con unos amigo, de buscarle la solución. La psicología actual ha descubierto que hay niños con “propensión a tomar la iniciativa” y otros con “propensión a la inercia”. Estos son temperamentalmente más inhibido, se retraen con mucha facilidad, no actúan, sino que se limitan a RESPONDER a lo que hacen los demás. Debemos intentar cambiar esta actitud, porque va a limitar las posibilidades del niño o de la niña. Con mucha frecuencia nos quejamos de que a nuestros hijos no les interesa nada, de que son perezosos, y todo les cansa. Es verdad. Se está detectando en toda nuestra área cultural una gran pasividad. En EEUU un reciente informe advertía que los niños están considerando demasiado trabajoso comerse una manzana y la piden en batido o en zumo.

La educación juega en esto un papel importante, porque todos los niños, desde que nacen, quieren adueñarse del mundo, sentirse capaces, hacer cosas. Recuerden la tenacidad con que se empeñaron primero en gatear, luego en andar, más tarde en correr. Su afanan de preguntar, de explorar. Ellos, como nosotros, necesitan sentir que progresan, que actúan eficazmente. Por eso es muy importante que todos sientan esta experiencia, que les va a animar a esforzarse más. Los niños tímidos o más pasivos también quieren sentirse eficaces y activos, pero necesitan un estímulo especial para lanzarse a la acción.

Para ellos es especialmente importante sentirse capaces.  El proyecto TRIBUCAN  les facilita la colaboración con los demás, les señala metas que pueden lograr, les encomienda responsabilidades, les hace sentirse importantes porque tienen que solucionar problemas.

Es en el enfrentamiento con los problemas donde la diferencia entre una actitud activa y pasiva resulta  evidente. Hay personas que ante un problema esconden la cabeza como el avestruz, y otros que intentan resolverlo. Las personas creativas son capaces de mantenerse alerta, con muchas antenas desplegadas para captar lo que es importante para sus proyectos, y tienen muchos intereses y planes activados. Desde el punto de vista del bienestar personal, del sentimiento de seguridad, y también desde un punto de vista académico o laboral, se trata de una actitud conveniente para sus hijos. La actitud pro-activa, como suelen llamarla los psicólogos anglosajones, la creatividad, el modo de enfrentarse con los problemas, son HABITOS que se aprenden, y que en TRIBUCAN estamos intentando fomentar.  Todos deberíamos adquirirlos, no sólo los niños. Por eso, como complemente a este blog les transcribo un artículo sobre este tema, que aparecerá la semana próxima en LA VANGUARDIA.           

COPING

 Titulo este artículo en inglés, para que me ayuden a traducir esta palabra, que se ha convertido en un término técnico de la nueva psicología. “Coping” es el modo de enfrentarse con problemas o conflictos que parecen superar las capacidades de una persona. Es, pues, la respuesta a una situación de estrés. Suele traducirse por “afrontamiento”, que sería la capacidad de enfrentarse y resistir, una mezcla de impulso y aguante, pero me gustaría encontrar otra mejor, porque la expresión “hay que educar el afrontamiento” no suena bien. ¿Se les ocurre alguna palabra en catalán o castellano? Esta capacidad influye poderosamente en nuestro comportamiento, de dos formas: real e irreal. Me explico. Todos tenemos una determinada competencia para afrontar las situaciones, derivada de nuestros conocimientos, posibilidades, energía, etc. Este es el plano real. Pero lo que interviene en nuestras decisiones no es esta capacidad, sino la idea que tenemos de nuestra capacidad. Este es el plano  “irreal”.  Estamos convencidos de que somos incapaces de hacer cosas para las que estamos capacitados. Y esa creencia limita dramáticamente nuestra acción,  amputa nuestras posibilidades. Hace años, unos psicólogos sociales realizaron una encuesta en unas tribus del desierto de Arabia. Preguntaban a los hombres adultos: “¿Qué harías si tuvieras que irte a vivir a la ciudad?”. Los encuestados sonreían y contestaban: “Nunca me voy a ir a la ciudad”. Cuando los investigadores insistían que sólo tenían que  imaginar lo que podría pasar, volvían a responder: “Como no va a pasar no puedo imaginarlo”. Lo que sucedía realmente era todo lo contrario: como no podían imaginarlo, nunca lo intentarían.

Los expertos señalan que hay dos actitudes frente a los problemas. “Intentar resolverlos” o “intentar eliminar las emociones desagradables provocadas por los problemas”. En este caso, se busca la negación del conflicto, la huida, la tranquilidad emocional por cualquier medio, da igual que sea el yoga, un viaje o una droga. Este procedimiento sólo es conveniente cuando verdaderamente no se puede acudir a la otra forma de afrontamiento: intentar resolver el problema. Nuestros niños suelen aprender en su propia familia los estilos de coping, que unas veces son buenos y otras malos. Creo que el sistema educativo debería colaborar en esta enseñanza, si queremos que nuestros niños estén en buenas condiciones para hacerse cargo de sus propias vidas. Por esta razón, dirijo un interesante proyecto llamado “TribuCan”, financiado por Caja Navarra, en cerca de cuarenta escuelas navarras, y algunas del resto de España. Su objetivo es enseñar a los alumnos a tomar iniciativas, a emprender cosas, a tomar responsabilidades. Es una competencia que la Unión europea ha decidido fomentar en todos los niveles educativos. Uno de los aspectos que queremos fortalecer es el “coping” de estos niños y niñas, su capacidad para afrontar las situaciones, para no vivir replegándose, para que sean valientes. para hacer proyectos y realizarlos,  para que intenten resolver los problemas y no cojan el atajo de eliminar el malestar que les provocan los problemas. Y, sobre todo, para que crean que son capaces de hacerlo, porque esa confianza va a ser fundamental en sus vidas. 

Febrero 11, 2009

TribuCan - La responsabilidad

Seguiré hablando de los RECURSOS que los niños y niñas pretendemos que adquieran mediante el programa TRIBUCAN. El primero de ellos es la RESPONSABILIDAD.

Todos los padres quieren que sus hijos e hijas sean responsables. A nadie le gusta tener que estar encima de ellos todo el día diciéndoles lo que tienen que hacer, vigilándoles, recordándoles las cosas… Y cuando son un poco mayores, queremos que eviten conductas de riesgo, que no se metan en líos, que no pierdan el tiempo, que controlen… en una palabra, que sean responsables. Por ello, hemos de tomarnos muy en serio la educación de la responsabilidad. Y en TRIBUCAN lo hacemos.

Hacerse responsable de algo o de alguien es asumir un compromiso. Es, pues, un acto de gran seriedad. Una persona es responsable si toma las decisiones adecuadas, actúa teniendo en cuenta las consecuencias de sus actos y cumple con sus obligaciones y compromisos. Con este comportamiento se hace merecedora de la confianza de los demás y la confianza es imprescindible para la convivencia familiar y social.

 En la actualidad, evitamos que los niños y niñas tengan responsabilidades porque creemos que de esa manera les protegemos. Afortunadamente, está muy lejos el tiempo en que los niños tenían que trabajar y ocuparse de las cosas de los mayores. Pero hemos olvidado que hay responsabilidades de niños y responsabilidades de adultos. Tenemos que volver a recomendar a las familias, porque así nos lo dicen los más prestigiosos pedagogos del mundo, que encomienden a sus hijos e hijas  alguna responsabilidad en casa y en la escuela.

En la última fase del proyecto TRIBUCAN, queremos que nuestros alumnos y alumnas se hagan responsables de un proyecto. Tienen que trabajar juntos, colaborar entre sí, trabajar por el bien del equipo, planificar el trabajo, planificar las ventas, gestionar elegir el destino de los beneficios, hacer ciertas cosas (planificar las ventas, gestionar el dinero),  tomar decisiones y, en definitiva, responsabilizarse de unas tareas.

Con la ayuda de los tutores, pretendemos que se sientan protagonistas de un proyecto y que sean conscientes de que el éxito y el fracaso del mismo va a depender de ellos. Si lo hacen bien, triunfarán y si lo hacen mal, fracasarán.

Nos gustaría que ustedes nos ayudasen en esta tarea porque es bueno para sus hijos e hijas y, en último término, para toda la sociedad. Nos sería de gran utilidad que nos contestaran a esta pregunta: ¿tienen sus hijos alguna responsabilidad en casa?

Enero 24, 2009

TribuCan: un proyecto educativo explicado a los padres - Los recursos

El proyecto educativo TRIBUCAN sólo será eficaz  si vosotros –padres y madres- lo conocéis y valoráis adecuadamente. Parte de una idea muy sencilla. Todos los padres desean dejar a sus hijos  recursos que les faciliten la vida. Una casa o un capital financiero, por ejemplo. Pero esto no basta. A poco que lo penséis os daréis cuenta de que es igualmente importante proporcionarles otra serie de recursos, a los que vamos a llamar recursos educativos. No se trata sólo de que tengan una carrera. Hay demasiadas personas con títulos universitarios que no saben desenvolverse en la vida. El modelo educativo que proponemos va más allá. Se acerca a la vida real. Trata de desarrollar los recursos cognoscitivos, afectivos y éticos que van a permitir al niño dirigir adecuadamente su vida cuando tenga que tomar decisiones. Tiene que saber cosas, por supuesto, pero también debe ser capaz de resistir el esfuerzo, valiente para tomar decisiones, tener un carácter alegre y animoso que le  permita disfrutar de las cosas, actuar con tenacidad, honradez,  y sentido de la justicia. ¿Cómo pueden fomentarse esos recursos?

TRIBUCAN es una propuesta pedagógica profundamente  innovadora. Hemos elegido como método el desarrollo de una competencia muy importante porque desarrolla a la vez muchos de esos recursos: LA CAPACIDAD DE EMPRENDER, es decir, de tomar iniciativas. Es fácil explicar  la importancia de mantener una actitud activa ante los problemas, de saber elegir los proyectos, de tener la constancia para llevarlos a cabo, de saber soportar las pequeñas frustraciones que puede tener el desarrollo de un plan. Estas virtudes fundamentales del carácter, las hemos articulado a través de un proyecto concreto, que a los alumnos les resulta divertido y estimulante, y que les permite al mismo tiempo, aumentar sus conocimientos, sentirse protagonistas de la acción, y fomentar valores de responsabilidad y solidaridad fundamentales. Sin duda son los mismos hábitos  que os gustaría inculcar a vuestros hijos. La escuela es vuestra gran colaboradora.

En los próximos artículos iré explicando cada uno de los recursos que estamos intentando fortalecer a través de este proyecto. Me gustaría recibir vuestros comentarios, preguntas y sugerencias para lograr hacer de este blog un espacio de encuentro y diálogo.

Octubre 22, 2008

TribuCan 2008-2009

Ha comenzado el nuevo curso TribuCan con la incorporación de treinta y dos centros escolares. La tribu entera -estudiantes, profesorado, familia, escuela, sociedad- se moviliza para lograr el cambio climático que la educación necesita. Os animo a que emprendáis la grata tarea de acompañar a los chicos y chicas en el desarrollo de sus competencias intelectuales, emocionales y éticas y os aconsejo que lo hagáis con resolución, ciencia, paciecia, amor y alegría. Ya sabéis que para educar hace falta la tribu entera.

Bienvenidos a este Blog donde estaré a la espera de vuestras valiosas aportaciones.

Feliz curso TribuCan 2008-2009

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TribuCan kurtsoa hasi da eta aurten hogeita hamabi ikastetxek parte hartuko dute. Tribu osoa –ikasleak, irakasleak, gizartea- bildu da hezkuntzak behar duen aldaketa klimatikoa lortzeko. Gazteak laguntzea gomendatzen dizuet beraien gaitasun intelektualak, emozionalak eta etikoak garatzeko. Hori lortzeko ebazpena, zientzia, lasaitasuna, maitasuna eta poza lantzea komeni da. Badakizue hezteko tribu oso bat behar dela.

Ongi etorriak forora. Zuen ekarpenen zain naukazue.

TribuCan 2008-2009 kurtso zoriontsua izan ezazue.

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Ha començat el nou curs TribuCan amb la incorporació de trenta-dos centres educatius. La tribu sencera -estudiants, professorat, família, escola, societat- es mobilitza per aconseguir el canvi climàtic que l’educació necessita. Us animo a emprendre la grata tasca d’acompanyar els nois i noies en el desenvolupament de les seves competències intel•lectuals, emocionals i ètiques i us aconsello que ho feu amb resolució, ciència, paciència, amor i alegria. Ja sabeu que per educar fa falta la tribu sencera.

Benvinguts a aquest fòrum on resto a l’espera de les vostres valuoses aportacions.

Feliç curs Tribucan 2008-2009.

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The TribuCan Project 2008-09 has already started with the incorporation of 32 schools. The whole tribe –students, teachers, families, schools and the society- starts moving in order to reach the climate change that education needs. I strongly encourage you to accompany boys and girls in the development of their intellectual, emotional and ethical competences, with the best of your determination, science, patience, affection and joy. You are well aware of the fact that the whole tribe is needed in the task of education.

Welcome to this forum where I will be willing to know about your valuable contributions.

Happy TribuCan course 2008-2009.

 José Antonio Marina

Junio 8, 2008

La escuela emprendedora

Todos pensamos que el sistema educativo está en crisis y tiene que cambiar. La pregunta del millón es: ¿Y quien tiene que iniciar el cambio? Nuestra respuesta tal vez les parezca ingenua o presuntuosa. El cambio lo tenemos que iniciar NOSOTROS. ¿Y quien somos nosotros? Todos los que formamos parte de la tribu educativa. En este blog estamos hablando de emprendimiento, pues bien, todos debemos ser emprendedores educativos: los padres, los docentes, las escuelas, los medios de comunicación … y también las empresas. Por eso nos ha parecido tan estupendo que CAN se haya convertido en emprendedora educativa.

Las escuelas deben tener un protagonismo especial en este cambio, para lo que deben convertirse en escuelas emprendedoras. Muchas de ellas lo son ya, y tenemos que aprender de ellas y dar a conocer sus métodos. También debemos aprender de las empresas, que llevan muchos años estudiando lo que llaman gestión del cambio . En un mundo que se transforma velozmente, las empresas tienen que saber detectar con rapidez los problemas, movilizar todo el talento que haya en ellas y proporcionar soluciones eficaces y rápidas. La escuela está sometida a los mismos cambios ambientales y, por ello, deberíamos desarrollar nuestra propia gestión del cambio. Una escuela emprendedora es aquella que, mediante el aprendizaje, tiene en su haber y como seña de identidad la capacidad de adaptación a las transformaciones del entorno y de su propia organización. La competencia de aprender a emprender requiere un cambio profundo en la forma de trabajar en las aulas y los centros educativos. Exige casi una revolución en las relaciones entre todos los colectivos implicados, porque tiene como bandera la colaboración y el compromiso de todos.

Esta eficaz gestión del cambio hacia una escuela emprendedora debería estar liderada por un grupo de profesionales del centro. No tenemos que buscar fuera del sistema educativo, ni poner un anuncio en el periódico, sabemos que estas personas trabajan actualmente en las escuelas e institutos de nuestro país. Cuando hablamos de cultura emprendedora, somos conscientes que hay que trabajar y desarrollar habilidades y destrezas de liderazgo y de trabajo en equipo. Si logramos un núcleo duro emprendedor en la escuela, que se responsabilice de insertar bien en el proyecto educativo del centro la competencia de aprender a emprender, y que elabore un programa de proyectos a medio plazo con objetivos educativos muy concretos y unas líneas de actuación muy definidas, podemos pensar que la escuela se va convirtiendo en un organismo emprendedor. ¿Quiénes pueden ser estos líderes educativos?

  • Junta directiva: director, jefe de estudios y jefe del departamento de orientación. Es muy importante que las personas que ocupen estos puestos, debido a la importancia organizativa de sus funciones, sean los inspiradores e impulsores de la nueva escuela emprendedora. Nadie mejor que ellos conocen desde un punto de vista global sus centros. Ellos serán los encargados de hacer un plan estratégico y transmitirlo al Consejo escolar intentando que tanto los padres como los alumnos se comprometan con las nuevas líneas de actuación
  • Claustro de profesores: Es absolutamente imprescindible contar con el convencimiento y entusiasmo de los profesores. En primer lugar porque ellos van a ser los profesionales que pondrán en marcha los proyectos y que transmitirán a los alumnos todas las enseñanzas necesarias del emprendimiento.

Y por último, es evidente la importancia del papel de las AMPAS de un centro y de su alumnado. Una escuela emprendedora es aquella en que todos sus colectivos se comprometen con los objetivos marcados y que tienen cada uno una función a desarrollar en un contexto de absoluta colaboración. Los alumnos serán los primeros beneficiarios de que la cultura emprendedora se imponga en las escuelas, pero no podemos hacerles agentes pasivos, que sólo reciben la instrucción en algunas habilidades y destrezas. Es necesario su responsabilidad y su iniciativa. Al fin de al cabo serán ellos, los que en última instancia conviertan a su entono escolar en un espacio animoso, alegre, competente y activo socialmente.

Hasta aquí, la escuela emprendedora. Pero debemos ir más allá y hablar también de familias emprendedoras. ¿Qué es una familia emprendedora? La que tiene una actitud de iniciativa, la que favorece, anima y jalea los proyectos de la comunidad educativa. Sabemos que el modo con que una familia se enfrenta a los problemas y a los retos de la vida es uno de los factores que influyen decisivamente en el futuro de sus hijos e hijas. Unas familias prefieren huir de los problemas y no enterarse de ellos; otras tienen miedo al exterior y se refugian y aíslan en una burbuja de seguridad; unas son optimistas en sus decisiones y otras pesimistas; y algunas transmiten un modelo violento de resolución de problemas. Sin embargo, creemos que las familias emprendedoras son las que están en mejores condiciones para educar y triunfar. Pero de eso hablaremos en el blog del curso que viene.

Mayo 15, 2008

Hacia una escuela emprendedora

Vivimos en un país de escasa cultura emprendedora. Seguimos pensando, como dice el refrán, que “Mas vale una hora de trato que cien de trabajo”, y aún está muy cercana la afirmación de Miguel de Unamuno: “¡Que inventen ellos!”. El Informe Ejecutivo GEM España, que elabora el Instituto de Empresa, asegura que para subir la tasa de emprendimiento de nuestro país es necesario romper con algunos estereotipos que funcionan en la opinión pública sobre el emprendimiento, y fomentar la actitud emprendedora en todos los niveles educativos: “Crear más cursos y asignaturas relacionadas con el entrepreneurship en todos los niveles educacionales. Hay que insistir en cambiar los valores sociales y las percepciones, tanto de estudiantes como profesores”. Hasta ahora la respuesta a esta demanda ha venido desde dos ámbitos distintos y con dos soluciones distintas:

  • Las autoridades educativas: que han añadido una asignatura a sus currículos oficiales sobre la iniciativa emprendedora
  • Organizaciones privadas: que han diseñado proyectos educativos que llevan a la escuela como programas complementarios o de educación no formal, este es el caso de Tribucan.

Cualquiera de las dos puede funcionar cuando el programa está bien diseñado, es educativo y motiva al alumnado; cuando nos encontramos con un profesorado implicado, entusiasta y formado; cuando el centro apoya las iniciativas de los alumnos y de los profesores; y cuando el programa tiene vocación de permanencia y desarrollo a medio o largo plazo. El pasado día 9 acudimos al colegio público “Camino de Santiago” de Zizur Menor, para observar cómo se ponía en práctica el programa Tribucan. Fue una visita instructiva y alegre. Pudimos comprobar los resultados que se obtienen cuando se consigue la implicación de todo el centro educativo.

Esta competencia plantea un cierto desafío a las escuelas para integrarla en los proyectos educativos de los centros debido a su transversalidad y a su difícil inserción en las materias que estudian los alumnos. Pero, ¿y si lo vemos desde otra perspectiva? ¿Y si proponemos unos objetivos más ambiciosos? Queramos o no la escuela es mucho más que una mera transmisora de conocimientos, en la escuela los alumnos aprenden valores, normas de convivencia, claves para entender nuestra cultura. Es en la escuela donde los alumnos adquieren competencias fundamentales para enfrentarse a los desafíos del futuro. Es evidente, que no es sólo la escuela la que tiene esta función, las familias y la sociedad en general son corresponsables de la educación de nuestros jóvenes. Pero es muy difícil que los alumnos obtengan competencias tan amplias y transversales como la del emprendimiento si no viven inmersos en una cultura emprendedora.

En anteriores blog hemos explicado que los seres humanos tienen tres grandes deseos, que son trasladables a las organizaciones: alcanzar un cierto bienestar, conseguir una vinculación social aceptable entre todos los colectivos que conviven en el centro y además mantener relaciones equilibradas con el entorno y, por último ampliar las posibilidades que tiene como organización. La escuela se plantea retos constantemente, necesita mejorar, porque si no se paraliza, se deprime, y se siente absolutamente vulnerable ante los conflictos a los que se enfrenta diariamente. Nosotros creemos que es posible que los centros educativos sean organizaciones emprendedoras. Definimos escuela emprendedora como aquella organización educativa que trata de innovar, crear, dar respuestas a las necesidades latentes no satisfechas y amplia su espacio de intervención. Es una fórmula alquímica que combina creación y acción, y que puede producir unos resultados educativos asombrosos.

Abril 29, 2008

¿Qué es proyectar?

Emprender es definir un proyecto y llevarlo a cabo. Hemos usado mucho la palabra “proyectar” y ahora nos conviene detenernos a analizar esta palabra, que designa una actividad esencial de la inteligencia humana. Para algunos especialistas, la actividad esencial. Sin ella nos convertimos en robots que cumplen instrucciones o despliegan mecanismos. Un término muy cercano –“proyectil”- nos da una pista para nuestra investigación. Es algo que lanzamos hacia delante. En el caso del proyecto lanzamos una idea, a la que entregamos el control de nuestra acción. Nos seducimos con ella desde lejos, para ponernos en marcha. Esta capacidad de anticipar el futuro, de dominarle en cierto modo dirigiendo nuestra acción hacia metas elegidas consciente y voluntariamente es la gran exclusiva humana. Los animales siguen rutinas ya fijadas, que pueden ser muy complejas, pero que no pasan de ser mecanismos determinados. Cuando una ardilla recoge una nuez, corre hasta que tropieza con un obstáculo y allí empieza a escarbar para ocultarla, no sabe lo que hace. Si está en una habitación, repite sin sentido ese comportamiento que sólo es adecuado para la vida en el bosque, e intenta escarbar junto a la pata de la mesa con que ha chocado.

Una de las características más notables de esta actividad de proyectar es que suele comenzar con una idea muy vaga: quiero aprovechar bien estas vacaciones, me gustaría aprender a esquiar, voy a escribir un libro, me interesa poner una empresa. Cuenta García Márquez que comenzó una de sus grandes novelas –“El otoño del patriarca”- teniendo en la cabeza tan sólo una idea muy elemental: Voy a escribir una novela sobre los dictadores caribeños. Algo parecido sucede a los arquitectos o a los inventores cuando empiezan a diseñar algo. Ese proyecto tan indefinido se convierte en un “esquema de búsqueda”, que sirve para seleccionar la información. Cualquier emprendedor sabe que cuando está elaborando un proyecto se encuentra en un estado mental muy particular. Es como si hubiera desplegado unas antenas que le permiten percibir cosas que hasta ese momento le parecían irrelevantes. Esta es la sensación que queremos que tengan nuestros alumnos: el mundo aparece mucho más interesante, lleno de posibilidades. Esta es la palabra mágica. El emprendedor ve “posibilidades” donde los demás no ven nada. Por eso dan la impresión de que viven en un mundo más amplio, flexible e interesante. Por eso podemos considerar la “depresión” como la desaparición de la capacidad de proyectar. Una persona se siente incapaz de encontrar algo que movilice su acción. No tiene ningún proyecto para el futuro. Por el contrario, quien tiene muchos proyectos disfruta con su vitalidad. Emprender es un estupendo estimulante.

Pero proyectar es sólo el primer paso. Una vez definido el proyecto necesitamos “planificar”. Se trata de una tarea distinta. Ahora lo importante es precisar el camino, buscar los medios, calcular los tiempos o los costes. Es la parte más técnica, más minuciosa, pero imprescindible.

En tercer lugar, hay que actuar, hay que realizar lo planificado. Emprender es un verbo superactivo. Hay mucha gente que vive toda su vida acariciando “deseos” o enredado en “ensoñaciones” que nunca pasan a la acción. Acaban sintiéndose fracasados por no conseguir algo que ni siquiera intentaron. Si queremos enseñar a nuestros alumnos a emprender es porque no les deseamos esa existencia crepuscular y disminuida. En la acción desplegamos realmente nuestras posibilidades. Y esto tiene un efecto de retroalimentación muy beneficioso. La verdadera “autoestima” no se alcanza con el elogio, sino con el elogio que reconoce la acción bien hecha. La realización de un plan exige virtudes importantes: saber aplazar la recompensa, soportar el esfuerzo, no rendirse ante un fracaso, tenacidad para conseguir la meta, responsabilidad y compromiso. Todos estos son valores educativos básicos, que intentamos fomentar mediante el emprendimiento.

Nos queda por mencionar un aspecto de trascendental importancia: la elección de proyecto. La dignidad de todas estas actividades depende de la grandeza de la meta. Triunfar es hacer realidad un proyecto, pero hay triunfos terribles e indecentes. Por esta razón, como última meta del “enseñar a emprender” tenemos que incluir una pedagogía de la elección de metas. Esa es la razón de que en TRIBUCAN hayamos propuesto un proyecto solidario. En fin, como verán, el emprendimiento condensa todo un modelo educativo.

Abril 6, 2008

Las arquitecturas del deseo

Todo lo que hacemos deriva directa o indirectamente de nuestros deseos. Ellos movilizan energías, proponen objetivos, y mantienen el esfuerzo. Lo que puede hacer la inteligencia es dirigirlos, aprovechando su impulso para metas nuevas, ayudando a construir hábitos que estabilicen los buenos deseos, y transformando unos deseos en otros, mediante la educación. Al estudio de todo este dinamismo he dedicado mi último libro “Las arquitecturas del deseo”.

En todos los seres humanos hay tres grandes deseos, que, sin embargo no están presentes en la misma proporción. La personalidad de cada uno de nosotros depende, entre otras cosas, del cóctel de deseos que nos mueve.

Los tres deseos básicos son:

  • Deseo de bienestar, de pasarlo bien, de comodidad.
  • Deseo de vinculación social: Necesitamos vivir en sociedad, querer y sentirnos querido, pertenecer a un grupo, experimentar el reconocimiento de los demás, su aceptación y su aplauso.
  • Deseo de ampliar nuestras posibilidades: Necesitamos sentirnos capaces, ejecutivos, dueños de nuestra vida, creadores. Nos es imprescindible saber que progresamos.

De este último deseo surge el afán emprendedor. Por eso es necesario fomentarlo en todas las personas. No olvidemos que lo que llamamos “felicidad” es la armoniosa satisfacción de esos tres grandes deseos. Y todos sabemos, por experiencia, lo difícil que resulta hacer combinarlos bien, porque con frecuencia entran en contradicción. Para crear algo hay que perder algo de comodidad, y para mantener una vinculación afectiva hay que limitar algunas de nuestras actividades. Cuando hablo de crear me estoy refiriendo a algo muy sencillo, al alcance de todos. Crear es hacer que algo valioso que no existía, exista por mi.

Eric Fromm, un gran psicólogo, decía que esta necesidad es tan fuerte, que cuando alguien reprime o no puede desarrollar su potencial productivo, creador, acaba sufriendo alguna patología. Emprender es crear. Y cuando enseñamos a nuestros niños o a nuestros jóvenes a emprender, estamos desarrollando sus capacidad vitales. Su posibilidad.

Me gusta mucho utilizar esta palabra, que nos inyecta optimismo. La alegría es la conciencia de nuestras posibilidades, mientras que la angustia está producida por el ahogo, por el estrechamiento, por  la angostura de nuestras posibilidades. La gran inteligencia para la vida, que es la que pretendemos desarrollar en nuestros niños, tiene como misión descubrir posibilidades en la realidad, abrir nuevos caminos. Las cosas son lo que son, más las posibilidades que la inteligencia encuentra en ellas. El mundo está a medio hacer. Nosotros estamos a medio hacer. Con lo que tenemos, con lo que somos, tenemos que buscar posibilidades nuevas. En eso consiste emprender.

El emprendimiento, pues, satisface uno de nuestros grandes deseos, que es conseguir nuestra autonomía y desplegar nuestras posibilidades.

Hay muchas formas de emprender –personal, económica, investigadora, artística, etc.- pero todas ellas tienen un esquema común:

  • Diseñar un proyecto, el objetivo que queremos conseguir.
  • Buscar la información necesaria para determinar el plan adecuado.
  • Movilizar los recursos personales (inteligencia, constancia, capacidad crítica,  habilidad para trabajar en equipo, buen ánimo), y los recursos materiales y humanos necesarios para realizarlo.
  • Pasar a la acción, evaluando continuamente los resultados e introduciendo las correcciones necesarias.

Es fácil darse cuenta de que este esquema y las capacidades personales que hay que desarrollar son comunes a una empresa económica o a una empresa educativa. ¿Qué queremos conseguir en la escuela? Que nuestros jóvenes tengan capacidad para elegir bien sus proyectos y recursos personales para llevarlos a cabo. Estos recursos personales son, la mayoría de las veces, hábitos adquiridos. Aprendemos a ser optimistas o pesimistas, activos o pasivos, emprendedores o rutinarios. Los hábitos sólo se aprenden con la práctica y por eso la educación de cualquier competencia sólo puede conseguirse actuando.

Marzo 22, 2008

¿Son emprendedores nuestros jóvenes?

Tal vez sea el momento de tomarnos un respiro y de reflexionar sobre las personas a las que va dirigido el programa educativo Tribucan.

Hemos visto como Europa considera necesario incentivar el aprendizaje de un conjunto de habilidades, actitudes, etc. necesarias para lograr sociedades más emprendedoras en el futuro y, como todos sabemos, el futuro está en manos de los chicos y chicas que ahora se están formando.

Si miramos a nuestro alrededor y nos acercamos a los más jóvenes, nos encontramos con una realidad muy heterogénea que es muy difícil de analizar. En la página de Movilización Educativa pueden verse iniciativas de adolescentes y jóvenes que llevan a cabo proyectos personales o colectivos normalmente relacionados con sus aficiones: música, deportes, teatro, cine, etc. Mostremos algunos ejemplos:

  • En una localidad de Madrid, un increíble número de grupos musicales emergieron de forma espontánea, sin ayuda ni apoyo de ninguna institución cultural o educativa del barrio. Grupos como Pereza y Le Punk, por ejemplo, comenzaron su andadura profesional con bastante éxito. Los adolescentes de este barrio se pusieron en contacto y se organizaron en grupos o bandas con gustos musicales comunes, estableciendo un sistema de educación informal donde aprendieron a tocar sus instrumentos; encontraron locales de ensayo, trabajaron durante cientos de horas en su proyecto artístico que dieron a conocer mediante conciertos, grabaron una maqueta y lo llevaron a un estudio de música para profesionales.
  • Otros adolescentes adoptados por familias han creado iniciativas solidarias procurando ayudas económicas para los orfanatos de sus países de origen.
  • Unos alumnos de secundaria han creado una organización en sus institutos para ayudar a otros chavales que estaban inmersos en la cultura de la violencia.

Podemos considerar que son acciones sin importancia, pero no es así. Si analizamos todas las cosas que tuvieron que poner en marcha para llevar a cabo, nos damos cuenta de que en el fondo de cada proyecto hay actitud emprendedora, creativa, arriesgada y diligente.

Pero, ¿a qué se debe el hecho de que el 80% de los estudiantes universitarios quieren ser funcionarios? Es evidente que se produce una fractura, una falla entre las posibilidades que ven los jóvenes cuando están viviendo esta etapa con la creación de un proyecto vital de futuro que les sitúe en la madurez.

Ante esta situación, queremos aportar algunas ideas que pueden ayudar a mejorar la competencia emprendedora de los niños y adolescentes:

    Los centros educativos, las familias y la sociedad, en general, deben apoyar las iniciativas juveniles, pero exigiendo a cambio el compromiso de continuidad.

  • Toda una familia puede trabajar en un proyecto solidario común, acudiendo a las ONGs de sus barrios o localidades, colaborando con asociaciones juveniles como los Boy Scouts, o en las iniciativas de las asociaciones de vecinos.
  • Se deben abrir las puertas del aula a otros mundos utilizando metodologías acordes con los nuevos tiempos. El programa Tribucan proporciona los instrumentos pedagógicos necesarios para conocer otras realidades y ofrece la posibilidad de emprender un proyecto solidario.

Desde este blog, seguiremos aportando ideas para seguir avanzando en el desarrollo de la competencia emprendedora, difundiendo la pedagogía de la pulsión y el deseo, motor que pone en marcha cualquier proyecto educativo.

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