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Marzo 22, 2008

¿Son emprendedores nuestros jóvenes?

Tal vez sea el momento de tomarnos un respiro y de reflexionar sobre las personas a las que va dirigido el programa educativo Tribucan.

Hemos visto como Europa considera necesario incentivar el aprendizaje de un conjunto de habilidades, actitudes, etc. necesarias para lograr sociedades más emprendedoras en el futuro y, como todos sabemos, el futuro está en manos de los chicos y chicas que ahora se están formando.

Si miramos a nuestro alrededor y nos acercamos a los más jóvenes, nos encontramos con una realidad muy heterogénea que es muy difícil de analizar. En la página de Movilización Educativa pueden verse iniciativas de adolescentes y jóvenes que llevan a cabo proyectos personales o colectivos normalmente relacionados con sus aficiones: música, deportes, teatro, cine, etc. Mostremos algunos ejemplos:

  • En una localidad de Madrid, un increíble número de grupos musicales emergieron de forma espontánea, sin ayuda ni apoyo de ninguna institución cultural o educativa del barrio. Grupos como Pereza y Le Punk, por ejemplo, comenzaron su andadura profesional con bastante éxito. Los adolescentes de este barrio se pusieron en contacto y se organizaron en grupos o bandas con gustos musicales comunes, estableciendo un sistema de educación informal donde aprendieron a tocar sus instrumentos; encontraron locales de ensayo, trabajaron durante cientos de horas en su proyecto artístico que dieron a conocer mediante conciertos, grabaron una maqueta y lo llevaron a un estudio de música para profesionales.
  • Otros adolescentes adoptados por familias han creado iniciativas solidarias procurando ayudas económicas para los orfanatos de sus países de origen.
  • Unos alumnos de secundaria han creado una organización en sus institutos para ayudar a otros chavales que estaban inmersos en la cultura de la violencia.

Podemos considerar que son acciones sin importancia, pero no es así. Si analizamos todas las cosas que tuvieron que poner en marcha para llevar a cabo, nos damos cuenta de que en el fondo de cada proyecto hay actitud emprendedora, creativa, arriesgada y diligente.

Pero, ¿a qué se debe el hecho de que el 80% de los estudiantes universitarios quieren ser funcionarios? Es evidente que se produce una fractura, una falla entre las posibilidades que ven los jóvenes cuando están viviendo esta etapa con la creación de un proyecto vital de futuro que les sitúe en la madurez.

Ante esta situación, queremos aportar algunas ideas que pueden ayudar a mejorar la competencia emprendedora de los niños y adolescentes:

    Los centros educativos, las familias y la sociedad, en general, deben apoyar las iniciativas juveniles, pero exigiendo a cambio el compromiso de continuidad.

  • Toda una familia puede trabajar en un proyecto solidario común, acudiendo a las ONGs de sus barrios o localidades, colaborando con asociaciones juveniles como los Boy Scouts, o en las iniciativas de las asociaciones de vecinos.
  • Se deben abrir las puertas del aula a otros mundos utilizando metodologías acordes con los nuevos tiempos. El programa Tribucan proporciona los instrumentos pedagógicos necesarios para conocer otras realidades y ofrece la posibilidad de emprender un proyecto solidario.

Desde este blog, seguiremos aportando ideas para seguir avanzando en el desarrollo de la competencia emprendedora, difundiendo la pedagogía de la pulsión y el deseo, motor que pone en marcha cualquier proyecto educativo.

Marzo 5, 2008

Los emprendedores sociales

En nuestra anterior visita a Pamplona el pasado día 30, fuimos conscientes de la necesidad de ampliar la noción que se tiene habitualmente del emprendimiento. Emprender es la capacidad de elaborar un proyecto –vital, educativo, político, social, económico- y ponerlo en práctica. Necesitamos emprendedores en todos los dominios de la realidad. Por ejemplo, en los años 80, William Drayton introdujo la noción de “Emprendedor social” y creó una organización conocida como Ashoka, que se dedica a seleccionar y apoyar económicamente a los emprendedores sociales. Drayton ha establecido un proceso de selección muy riguroso en el que aplica cuatro criterios: creatividad; capacidad emprendedora; impacto social de la idea; y la fibra ética, que es un criterio de honradez. Este último es muy importante porque la naturaleza de los proyectos que tiene que poner en marcha exige que el emprendedor sea una persona que inspire confianza. Hay muchos emprendedores sociales, pero, tal vez, el más conocido sea el Premio Nóbel Muhammad Yunus fundador del Grammeen Bank en Bangladesh. Este economista ideó un sistema de microcréditos para que personas sin recursos pudieran iniciar un pequeño negocio que les permitiera sobrevivir a ellos y a sus familias.

Hay algunas características que tienen en común los emprendedores sociales con éxito, que deberíamos tener en cuenta en los programas educativos que desarrollen la competencia de emprender: disposición para corregir el punto de vista propio, disposición para compartir los méritos, disposición para deslindarse de las estructuras dominantes, disposición para atravesar fronteras disciplinares, disposición para trabajar pacientemente, y por encima de todo, un fuerte impulso ético.

Hace unos años escribí un libro sobre economía que se titulaba “La creación económica” donde definía la “empresa social” como aquella cuyo proyecto es exclusivamente social, pero que aprovecha los mecanismos económicos del mercado. Su primer objetivo es crear algo valioso para la sociedad. El rendimiento económico, aunque importante, es secundario. Este tipo de empresas destacan por ser muy innovadoras, funcionan creando redes, aprovechando las estructuras ya existentes y dando un fuerte impulso al capital humano como centro neurálgico de una organización que intenta hacer de este mundo un lugar más habitable y digno.

Si están ustedes interesados en este tipo de empresas, les proponemos la lectura de un libro muy interesante titulado “Como cambiar el mundo. Los emprendedores sociales y el poder de las nuevas ideas” de David Bornstein. Está publicado en la editorial Debate.

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