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Marzo 20, 2009

La actividad

Al seleccionar los RECURSOS que un niño debe adquirir a lo largo del proceso educativo, hemos dado gran importancia a la ACTITUD ACTIVA ante la realidad y ante los problemas. Actividad no es tener la movilidad de una ardilla, sino producir buenos resultados. En el estudio, se trata de aprender; en el juego, de mejorar; en una disputa con unos amigo, de buscarle la solución. La psicología actual ha descubierto que hay niños con “propensión a tomar la iniciativa” y otros con “propensión a la inercia”. Estos son temperamentalmente más inhibido, se retraen con mucha facilidad, no actúan, sino que se limitan a RESPONDER a lo que hacen los demás. Debemos intentar cambiar esta actitud, porque va a limitar las posibilidades del niño o de la niña. Con mucha frecuencia nos quejamos de que a nuestros hijos no les interesa nada, de que son perezosos, y todo les cansa. Es verdad. Se está detectando en toda nuestra área cultural una gran pasividad. En EEUU un reciente informe advertía que los niños están considerando demasiado trabajoso comerse una manzana y la piden en batido o en zumo.

La educación juega en esto un papel importante, porque todos los niños, desde que nacen, quieren adueñarse del mundo, sentirse capaces, hacer cosas. Recuerden la tenacidad con que se empeñaron primero en gatear, luego en andar, más tarde en correr. Su afanan de preguntar, de explorar. Ellos, como nosotros, necesitan sentir que progresan, que actúan eficazmente. Por eso es muy importante que todos sientan esta experiencia, que les va a animar a esforzarse más. Los niños tímidos o más pasivos también quieren sentirse eficaces y activos, pero necesitan un estímulo especial para lanzarse a la acción.

Para ellos es especialmente importante sentirse capaces.  El proyecto TRIBUCAN  les facilita la colaboración con los demás, les señala metas que pueden lograr, les encomienda responsabilidades, les hace sentirse importantes porque tienen que solucionar problemas.

Es en el enfrentamiento con los problemas donde la diferencia entre una actitud activa y pasiva resulta  evidente. Hay personas que ante un problema esconden la cabeza como el avestruz, y otros que intentan resolverlo. Las personas creativas son capaces de mantenerse alerta, con muchas antenas desplegadas para captar lo que es importante para sus proyectos, y tienen muchos intereses y planes activados. Desde el punto de vista del bienestar personal, del sentimiento de seguridad, y también desde un punto de vista académico o laboral, se trata de una actitud conveniente para sus hijos. La actitud pro-activa, como suelen llamarla los psicólogos anglosajones, la creatividad, el modo de enfrentarse con los problemas, son HABITOS que se aprenden, y que en TRIBUCAN estamos intentando fomentar.  Todos deberíamos adquirirlos, no sólo los niños. Por eso, como complemente a este blog les transcribo un artículo sobre este tema, que aparecerá la semana próxima en LA VANGUARDIA.           

COPING

 Titulo este artículo en inglés, para que me ayuden a traducir esta palabra, que se ha convertido en un término técnico de la nueva psicología. “Coping” es el modo de enfrentarse con problemas o conflictos que parecen superar las capacidades de una persona. Es, pues, la respuesta a una situación de estrés. Suele traducirse por “afrontamiento”, que sería la capacidad de enfrentarse y resistir, una mezcla de impulso y aguante, pero me gustaría encontrar otra mejor, porque la expresión “hay que educar el afrontamiento” no suena bien. ¿Se les ocurre alguna palabra en catalán o castellano? Esta capacidad influye poderosamente en nuestro comportamiento, de dos formas: real e irreal. Me explico. Todos tenemos una determinada competencia para afrontar las situaciones, derivada de nuestros conocimientos, posibilidades, energía, etc. Este es el plano real. Pero lo que interviene en nuestras decisiones no es esta capacidad, sino la idea que tenemos de nuestra capacidad. Este es el plano  “irreal”.  Estamos convencidos de que somos incapaces de hacer cosas para las que estamos capacitados. Y esa creencia limita dramáticamente nuestra acción,  amputa nuestras posibilidades. Hace años, unos psicólogos sociales realizaron una encuesta en unas tribus del desierto de Arabia. Preguntaban a los hombres adultos: “¿Qué harías si tuvieras que irte a vivir a la ciudad?”. Los encuestados sonreían y contestaban: “Nunca me voy a ir a la ciudad”. Cuando los investigadores insistían que sólo tenían que  imaginar lo que podría pasar, volvían a responder: “Como no va a pasar no puedo imaginarlo”. Lo que sucedía realmente era todo lo contrario: como no podían imaginarlo, nunca lo intentarían.

Los expertos señalan que hay dos actitudes frente a los problemas. “Intentar resolverlos” o “intentar eliminar las emociones desagradables provocadas por los problemas”. En este caso, se busca la negación del conflicto, la huida, la tranquilidad emocional por cualquier medio, da igual que sea el yoga, un viaje o una droga. Este procedimiento sólo es conveniente cuando verdaderamente no se puede acudir a la otra forma de afrontamiento: intentar resolver el problema. Nuestros niños suelen aprender en su propia familia los estilos de coping, que unas veces son buenos y otras malos. Creo que el sistema educativo debería colaborar en esta enseñanza, si queremos que nuestros niños estén en buenas condiciones para hacerse cargo de sus propias vidas. Por esta razón, dirijo un interesante proyecto llamado “TribuCan”, financiado por Caja Navarra, en cerca de cuarenta escuelas navarras, y algunas del resto de España. Su objetivo es enseñar a los alumnos a tomar iniciativas, a emprender cosas, a tomar responsabilidades. Es una competencia que la Unión europea ha decidido fomentar en todos los niveles educativos. Uno de los aspectos que queremos fortalecer es el “coping” de estos niños y niñas, su capacidad para afrontar las situaciones, para no vivir replegándose, para que sean valientes. para hacer proyectos y realizarlos,  para que intenten resolver los problemas y no cojan el atajo de eliminar el malestar que les provocan los problemas. Y, sobre todo, para que crean que son capaces de hacerlo, porque esa confianza va a ser fundamental en sus vidas. 

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