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Enero 26, 2010

El PROYECTO TRIBUCAN sigue adelante y con gran éxito. Este año se ha implantado en 54 centros escolares, situados en 6 comunidades autónomas: Navarra (25), Madrid (10), País Vasco (8), Barcelona (4), La Rioja (5) y Aragón (2). Si pudiéramos atender a todas las solicitudes, el número podría triplicarse. ¿Cuál es la razón de este interés? Creo que padres y docentes han comprendido que desarrollar en nuestros niños y adolescentes las virtudes del emprendimiento, la competencia intelectual y afectiva para tomar iniciativas, elaborar proyectos dirigidos por valores morales, la capacidad para enfrentarse con problemas, resume perfectamente los objetivos fundamentales de una educación optimista y eficaz: prepararlos para una vida feliz y noble. Para una convivencia digna.

Además, este programa demuestra algo que todos los educadores deberíamos saber: que los alumnos responden con entusiasmo a una enseñanza en la que son sujetos activos, que exige de ellos ingenio y creatividad. Cuando la reciben no temen al esfuerzo. Las visitas que el curso pasado hice a algunos centros embarcados en TRIBUCAN fueron experiencias alegres y estimulante, porque vi a los niños disfrutar aprendiendo. Y esa es una de las experiencias cumbres de la humanidad.

Al hablar de emprendimiento no hablamos sólo  de empresas económicas, sino de algo más amplio. Se trata de desarrollar las virtudes de la acción. Todas las investigaciones nos indican que la pasividad, la falta de iniciativa, es un grave problema para todas las personas, un antecedente de situaciones de inhibición, timidez, depresión o dependencia. Y Las virtudes de la acción se aprenden durante la infancia. Forman parte esencial del carácter. Son la tenacidad, la tolerancia a la frustración, el entusiasmo, la resistencia al esfuerzo, la responsabilidad, la voluntad, la integridad moral. Sabemos que esas virtudes no se improvisan, sino que es preciso cultivarlas, protegerlas, en una palabra, educarlas, pero carecíamos de instrumentos didácticos para hacerlo. Con TRIBUCAN  hemos hecho una propuesta pedagógica, y estamos comprobando que vamos por el camino adecuado.

En este primer texto del presente curso me gustaría invitarles a un debate sobre TRIBUCAN y sobre educación en general. Invito a padres y a docentes. Debemos aprovechar las grandes posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías para tejer una “red de apasionados por la educación”. Por un momento deberíamos abandonar el discurso educativo dramático, que insiste sólo en las dificultades, para sustituirlo por un “discurso optimista”, que sea consciente de los recursos que tenemos a nuestro alcance. EL pesimismo nos deprime. También padres y profesores debemos adquirir y ejercer el espíritu de iniciativa. Vamos a enfrentarnos con los problemas con el mismo ánimo que estamos intentando fomentar en nuestros niños.

Para incitar al diálogo, me gustaría proponerles algunos temas. En primer lugar, a los padres:

¿Qué competencias os gustaría que tuvieran vuestros hijos e hijas al terminar su período educativo? ¿Os parece que la capacidad de emprender es una de ellas?

¿Cómo podemos conseguir que nuestros hijos adquieran el sentido de la responsabilidad?¿Qué tareas corresponden a la escuela y qué tareas corresponden a la familia?

Una pregunta difícil: ¿Es siempre bueno tener un hijo obediente o debemos fomentar una cierta rebeldía?

A los docentes les planteo los siguientes interrogantes:

Ya sabéis que la “competencia de aprender a emprender” se llama en la legislación española “competencia para la autonomía y la iniciativa personal”. ¿Creéis que se ha explicado suficientemente en qué consiste?

En este momento, en la Unión Europea se están estudiando las competencias profesionales que deben tener los docentes del siglo XXI. ¿Deberíamos incluir la competencia de emprender? ¿Cómo sería un “profesor emprendedor” o un “Centro educativo emprendedor?

Espero con mucho interés, y curiosidad, vuestras respuestas.

     

 

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