Contestación del profesor Marina a los participantes en el blog (I)
Las respuestas a mi anterior post han sido muy interesantes. Por ello, quiero contestarlas a todas. Elevar el debate educativo, sacarlo de ese discurso de la frustración y el decaimiento en que se ha metido, parece imprescindible para cambiar las cosas. Mario Pujol indica cuáles son las competencias que le gustaría que sus hijos adquirieran: competencia para la felicidad, para soportar la frustración, para la acción sin beneficio inmediato, para emprender, para la cooperación y para el diálogo. Merece un diez. Voy a detenerme en la primera, porque parece la más vaga y, sin embargo, tiene una gran importancia educativa. Entiendo por felicidad “la armoniosa satisfacción de nuestros tres deseos fundamentales”: el bienestar, la vinculación afectiva, y el afán de sentir que progresamos. Los tres pueden entrar en colisión porque, en efecto, progresar, es decir, ampliar nuestras posibilidades vitales o laborales, explorar, crear, puede disminuir nuestro bienestar, pero para recuperarlo a un nivel de satisfacción más alto. Lo mismo ocurre con las vinculaciones afectivas. Un compromiso amoroso puede disminuir mi comodidad, pero me permite alcanzar un deseable nivel de felicidad. Estamos intoxicando de comodidad a nuestra gente joven y con eso les estamos cerrando caminos, y disminuyendo sus expectativas.
Volvamos a la necesidad de sentir que progresamos. Los psicólogos, en especial Albert Bandura, muestran que el modo como nos sentimos depende en gran parte de la experiencia de nuestra eficacia. Hasta tal punto, que el sentimiento de impotencia está claramente relacionado con el talante depresivo. En mis propuestas educativas insisto en la necesidad de que nuestros niños adquieran confianza en ellos mismos, y esta idea depende de tres elementos:
- Seguridad básica, que el niño adquiere al sentirse incondicionalmente querido por sus padres.
- Seguridad ejecutiva, que el niño adquiere sintiéndose capaz de hacer cosas. Los pedagogos anglosajones lo llaman “coping”, capacidad para afrontar los retos y los problemas.
- Conciencia de la propia dignidad, que es el objetivo principal de la educación ética.
La seguridad ejecutiva está muy relacionada con la competencia de emprender, que ha dado origen a este blog. Lo que pretendemos es que el niño adquiera esa actitud proactiva, valiente, responsable, alegre, confiada. Estamos incidiendo en la formación de su carácter, que es su gran recurso vital. Acabo de leer el último número de la revista Le Point, cuyo titular de portada es “La bomba humana”. En el año 2050 nuestro planeta tendrá 9.000 millones de habitantes. Eso está a la vuelta de la esquina. Los niños que participan ahora en TRIBUCAN tendrán cincuenta años. Confío en que
Pujol habla de la conveniencia de proponer modelos de emprendimiento a los jóvenes. Es verdad. En “Movilización educativa” estamos recogiendo grandes iniciativas de interés social llevadas a cabo por niños o adolescentes. Resulta conmovedor comprobar su ingenio y su tenacidad. En próximas entregas les hablaré de estos casos.
Tiene razón Mª José Arribes en que es necesario que
Para no alargar este escrito, demoraré la respuesta a los demás participantes, para el próximo post.

En torno al artículo firmado por el señor Marina, aporto mi experiencia personal de padre de Apyma, un poco trasnochada, en torno a una cuestión: la felicidad.
Escuela de Infantil-Primaria y ESO. Año 2000. Proyecto patrocinado por la Administración educativa y avalada por el claustro y la Apyma: Elaboración del PEC.
Constitución de una comisión formada a partes iguales por padres y profesores del centro. Dos años de trabajo. Selección de 16 principios explicando de ellos qué significan para nosotros y qué problemas pueden resolver del centro. Uno de ellos: Queremos que nuestros alumnos sean felices.
En torno a qué significa ser feliz para nosotros curiosa coincidencia con lo que recoge el profesor Marina. 1. Ser feliz significa saberse querido (No sólo por los padres) y querer. 2. Ser feliz significa saber resolver o saber pedir ayuda para ello o saber qué es inalcanzable para intentarlo de otra forma. 3 Se feliz es estar de acuerdo consigo mismo. En torno a qué problemas podían resolverse en el centro, destacábamos varios aspectos organizativos (especialmente en Infantil y Primaria), varios aspectos metodológicos (especialmente en Primaria y ESO), otros tantos relacionados con los contenidos (el punto de partida era cada yo, junto al punto de vista disciplinar el sociológico, etc.) y su evaluación…
Dos reuniones generales para explicar a los padres qué significaba un PEC, que todos tendríamos que votar a sólo cuatro de esos 16 principios aunque todos fuera importantes, etc. Aportamos documento escrito que explicaba la cuestión y cada principio.
Votación: Prácticamente nadie (salvo miembros de la propia comisión que elabora el Doc. base) vota este principio. Queremos que nuestros alumnos sean felices.
Estudio final sobre por qué no se votaron algunos principios (los de último lugar). Caso de Queremos que nuestros hijos sean felices: Casi todos los padres afirmaron lo mismo: que no mandan a su hijo a la escuela para que sea feliz, sino para que sepa. Sobraba el resto del punto 2. Lo de saberse querido y querer (1) o estar de acuerdo consigo mismo (3), tampoco era cuestión de la escuela.
Sigo creyendo que a la escuela los niños/adolescenntes deben ir para ser felices, y aprender a ser felices. Este principio es el más exigente de cuantos principios conozco, al menos tal y como lo entendíamos. Me alegro de la apuesta que hace por el principio el profesor Marina. Pero en su aplicación hay que superar estereotipos muy fuertes de las familias… Bueno, también de profesores, administración, políticos… Pero eso lo dejo para otro día.
Comentario por Jesús Gutiérrez — Febrero 17, 2010
Buenas tardes: como madre de dos niños gemelos que participan en este proyecto quiero hacer un pequeño comentario. Sobre el articulo que he leido me ha gustado especialmente el párrafo en el que habla de “Seguridad ejecutiva, que el niño adquiere sintiéndose capaz de hacer cosas”.
Creo que esta seguridad que se comenta se va desarrollando de forma progresiva a medida que vamos afrontando nuevos retos. En el caso de mis hijos, pienso que las actividades que se les plantean en este proyecto son precisamente eso, pequeños retos: de búsqueda de información, de identificación con otras culturas, formas de vida, situaciones de carencia,… que les hacen reflexionar sobre su propia situación y la de los de Perú en este caso.
No sé si en este momento son muy conscientes de la labor solidaria que realizarán al final del proyecto. En cualquier caso será una buena experiencia vital para ellos.
Un saludo,
Nerea Aguirre
Comentario por Nerea Aguirre — Febrero 18, 2010
Hola a todos y todas en este foro.
En líneas generales, el articulo me ha gustado. Por comentar algo, quiero centrarme en un párrafo del mismo: “Volvamos a la necesidad de sentir que progresamos. Los psicólogos, en especial Albert Bandura, muestran que el modo como nos sentimos depende en gran parte de la experiencia de nuestra eficacia. En mis propuestas educativas insisto en la necesidad de que nuestros niños adquieran confianza en ellos mismos”.
Al hilo de esta idea, me gustaría comentar una idea que a mi me llegó de mi padre, él decía: “no te precupes que la vida te enseñará”. Pensar en un proyecto en el que tengan que vender un producto y conseguir beneficios para ayudar en una iniciativa solidaria les hace enfrentarse a una situación real que se les podría plantear en su vida.
Pedro Barandalla.
Comentario por Pedro Barandalla — Febrero 18, 2010
Como padre de un adolescente, interesado en todas las cuestiones educativas, comparto la importancia del sentimiento de refuerzo positivo, de sentirse capaz de hacer las cosas. Si nuestros hijos se sienten motivados a hacer las cosas bien y seguros de que las hacen bien, el ciclo de emprender está garantizado. ¡Qué importante nuestro papel para hacer eso posible!
Les sigo con atención…
Comentario por Alberto Rebollo — Febrero 19, 2010
Sigo el desarrollo del proyecto desde el interés que me despierta la educación en valores como madre de una chica adolescente que participa en el mismo.
Sobre la seguridad ejecutiva de la que habla el profesor Marina, considero que mi hija, a la vez que sus compañeras, van adquiriendo seguridad en sí mismas en relación al inicio de sus trabajos. No sólo se sienten motivadas sino que van adquiriendo conciencia de trabajar adecuadamente y mejora en aprendizaje del trabajo cooperativo.
Seguiré de cerca el proyecto.
Comentario por miren aldasoro — Marzo 4, 2010