Contestación del profesor Marina a los participantes en el blog (II)
Quiero comentar las respuestas a mi post del mes pasado, que quedaron pendientes. Pepa Abadía me dice que una buena madre no tiene necesidad de ser maestra, que basta con estar al lado de los hijos. Tiene razón, ni maestra, ni psicóloga, ni pediatra. Educar es relativamente fácil, sobre todo cuando los niños son pequeños y los padres saben manejar bien sus tres grandes recursos: el cariño, la comunicación, y la exigencia. ¿Por qué entonces tanto discurso pesimista y dramático sobre la educación? Porque los padres no son los únicos agentes educativos. Ni tampoco lo es la escuela. La sociedad entera tiene una influencia educativa enorme y puede no ser buena. Por ejemplo, la quiebra del concepto de autoridad ha afectado también a las familias. Todo esto hace que la educación se haya vuelto más difícil que nunca. Vivimos en una sociedad muy compleja, que ofrece a nuestros hijos muchas posibilidades, pero también les somete a muchas demandas. Tengo contacto con muchísimos padres –en este momento en
Javier Echarri elogia las “virtudes de la acción”. Creo que son fundamentales para el futuro de los niñ@s. La tenacidad, la valentía, el aguante, la tolerancia a la frustración, la capacidad para aplazar la recompensa, la habilidad para colaborar, trabajar en equipo, emprender proyectos compartidos, la creatividad, son recursos buenos para todas las edades. Tengo mucha relación con expertos en Management, en selección de personal, y en recursos humanos, y todos me dicen que esas virtudes son las que quieren encontrar en los empleados. Es decir, son necesarias para la vida privada y para la vida laboral, para triunfar en la escuela y para triunfar en la empresa.
Por desgracia, Aida tiene razón. La introducción de la “educación por competencias” se hizo deprisa y corriendo en la última ley de educación (LOE), sin una adecuada preparación. Las competencias exigen una reformulación didáctica muy grande, porque todas las asignaturas se convierten en transversales. Resulta difícil hacerla compatible con la estructura actual de los currículos. Seguiremos hablando de este tema si os interesa.

Gracias al profesor Marina por contestarme. Es verdad que los padres estamos perdiendo autoridad en casa, pero a veces me faltan razones para contestar a mi hijos cuando se ponen tercos y chulitos. Tengo la sensación de que me están ganando la batalla. No estudian y sólo quiere salir por ahí con sus amigos. ¿Qué podría hacer para que comprendieran la importancia de estudiar? Ahora cursan 2º y 4º de la ESO. Gracias a TribuCan por brindarme la ocasión de poder expresar mis preocupaciones en este foro.
Comentario por Pepa Abadía — Febrero 28, 2010
Soy un docente que estaba “gogleando” en busca de información sobre competencias (ay, las oposiciones). No conocía “TribuCan”. De la Banca Cívica sí sabía porque vivo en Navarra. Me parece una iniciativa fantástica que haya entidades que se impliquen en la mejora de la educación.
No sé de qué modo, pero me parece que esta actual situación de crisis es un momento estupendo para replantear la importancia de la educación en nuestra sociedad.
Desde luego creo que habría que intentar entender competencia casi como una “virtud” social, la capacidad de ayudar a resolver problemas, de contribuir a que las cosas mejoren.
Y hablando desde el punto de vista educativo, me parece que este principio pedagógico de competencias no está bien integrado en los actuales currículos. No sé si el profesor Marina sería tan amable de sugerir alguna fórmula que él conozca quizá de otros modelos educativos o de experiencias como la de TribuCan.
Muchísimas gracias por esta oportunidad para participar. Aurrera TribuCan!
Comentario por Ander Munárriz — Febrero 28, 2010
Buenas noches, ha sido una agradable sorpresa ver la respuesta del Profesor Marina.
Intentaré seguir el proyecto y con especial interés la última fase.
Muchas gracías.
Comentario por Javier Echarri — Marzo 1, 2010
¡Hola a todos! Mi hijo participa en el proyecto TRIBUCAN gracias a la implicación de su centro y a la opción hecha por el equipo pedagógico. La verdad es que había visitado en alguna ocasión el foro de las familias y hoy he ojeado esta sección sin entrar dentro del proyecto y la verdades que me parece muy interesante lo que en ella se comenta y se comparte. Me gusta y me complace la idea del profesor Marina cuando habla de tejer una red social de padres.
Comentario por Jordi Camps — Marzo 3, 2010
La evaluación por competencias nos interesa mucho. Creo que el replanteamiento didáctico que plantea en su blog es muy necesario y no se puede demorar más. Es más, la universidad tiene una gran responsabilidad formando futuros maestros que conciban la evaluación de forma diferente y continuada. ¿Quién les forma a ellos, a la universidad, a veces tan alejada de la educación real?
Comentario por José Miró — Marzo 4, 2010
Gracias por su respuesta profesor.
Evidentemente me interesa el tema. De lo contrario no hubiera escrito el anterior comentario. Los cambios en educación, deben referirse especialmente a nuevos planteamientos didácticos. En el cómo enseñar se contienen directamente los contenidos básicos procedimentales y de valores que transmiten los profesores. Estoy de acuerdo con su apreciación. Disiento, sin embargo, en el hecho de que este cambio sea dificilmente compatible con la actual estructura del currículum establecido (legal). De unos cuantos años a esta parte, no conozco a ningún profesor al que lo establecido le haya impedido una reformulación didáctica de su actividad profesional. Me puedo equivocar, pero creo que ese no es el problema. El problema es hacer factible dicha reformulación en el día a día, creer que se trabaja para hacer alumnos competentes, que los padres y madres -la sociedad en su conjunto- así lo consideren, y que la administración no vea en la educación otra cosa que un remedo del antiguo concurso Cesta y puntos.
Quiero decir, todos ven normal que se construya un coche de manera totalmente diferente a como se hacía hace 20 años, pero la mayor parte de la clase son iguales a como eran hace 20 años, y lo que esperan los padres en la educación para sus hijos también.
Tribucan va en una dirección adecuada, pero necesitamos muchos Tribucanes para que desde la sociedad aprecie y empiece a valorar el cambio.
El tema que me interesa es cómo hacer posible que haya un movimiento en pro de lo que denominábamos reformulación didáctica, que suponga un cambio real (por favor, no legal) de lo que es la vida escolar.
Comentario por Aída — Marzo 9, 2010