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Abril 15, 2010

Las metas

He pasado unos días en la Universidad de Harvard, viendo las nuevas tendencias pedagógicas, conociendo su programa de “Parenting”, de educación de padres, y comprando las novedades bibliográficas que me interesaban. En el avión, de vuelta a casa, leí una de ellas: “The Power of Smart Goals”, en el que se insiste en el poder educativo de un inteligente manejo de las metas. No hace mucho les hablaba de un libro canadiense –“Partager le plaisir d’apprendre”- , un ejemplo de la estupenda pedagogía que se está haciendo en la región de Quebec- en el que también se afirmaba la necesidad de introducir la enseñanza mediante metas y proyectos desde la escuela primaria.

¿Cuál es la razón de este énfasis? Las metas señalan un objetivo concreto al aprendizaje, y, por tanto, un sentido a lo que se está estudiando. Con frecuencia intentamos que nuestros alumnos se interesen por contenidos que no tienen nada que ver con su vida real, y esto resulta muy difícil. Las metas sirven para vivificar los contenidos. Sirven también  para fijar la atención, y tiene un poder motivador inapreciable. Además, nos permiten experimentar el progreso, y desarrollar hábitos de la inteligencia práctica, como planificar, buscar información, seleccionar la más adecuada, decidir.

Mediante los proyectos concretamos las metas. Con ellos nos seducimos desde el futuro. Lo peor que puede pasar a un niño o a un adulto es sentirse impotente, es decir, mantener la creencia de que no puede hacer nada para cambiar su porvenir. El único antídoto es demostrarle que puede hacerlo. Una actitud activa cambia nuestra forma de ver la realidad. Los padres y profesores debéis tener en cuenta que los niños aprenden de vosotros la forma de enfrentarse a las dificultades o a los conflictos. Hay familias en la que los problemas se eluden o encubren. Se sigue la política del avestruz. Los niños aprenden también a hacerlo. Las personalidades pasivas viven siempre en retirada, se acobardan ante cualquier cosa, son proclives a las dependencias, y a actitudes depresivas. Cuando en TRIBUCAN hablamos de emprender, nos estamos refiriendo, en primer lugar, a fomentar esa actitud activa, que va a ser un recurso poderosísimo para vuestros hijos.

11 comentarios »

  1. Profesor Marina, estoy de acuerdo en la necesidad de dotar a la educación, desde temprana edad de metas, que, sobretodo en Infantil y Primaria, deben ser concretas: vamos a hacer un libro sobre, un dossier para, un power point con, una representación que, una colección de, una empresa para, etc. Sólo de esta manera se trabajan las competencias y se consigue desarrollar una enseñanza que enseñe a emprender desde la solidaridad.
    Gracias por sus palabras y por el Proyecto Tribucan -mi hijo J. Manuel participa en él-. Lo malo es que necesitamos más, muchos más proyectos así.

    Comentario por J Manuel — Abril 19, 2010

  2. Estimado amigo: Es importante que la educación por metas y proyectos la pongamos en práctica a todos los niveles. tambien en el familiar, en el político o en empresarial. Un saludo.JAM

    Comentario por jose antonio marina — Abril 19, 2010

  3. Estimado Profesor Marina:

    Mi única relación con TribuCan es la curiosidad. Llega a mi conocimiento este proyecto a través de la información que veo en la Oficina Central de la CAN en Pamplona. Y me sorprende.

    Aunque ya estoy retirado he sido profesor de latín durante casi treinta años y creo que me moriré siéndolo. No voy a entrar en la vieja querella de si las lenguas clásicas deben enseñarse a los bachilleres o no. Esta en la que escribo es hija gloriosa de una madre imperial. Sí quiero recordar que el estudiante de mis clases no sólo aprendía las declinaciones o la consecutio temporum. Estudiaba modelos de vida. La mentalidad romana se basa en la resolución práctica de las dificultades. Por ello, usaré ahora los dialectos pedagógicos actuales, la educación del niño y del joven se hacía siempre “por metas”. Lo que en inglés se dice “goals”, sí la misma palabra que el omnipresente “gol”. Así que marcar un gol es, en realidad, alcanzar un objetivo. ¿Qué objetivos? Servir a la república, seguir el “cursus honorum”, obtener un puesto administrativo, saber llevar las cuentas de una propiedad, construir puentes… Siempre, siempre, resolviendo problemas: negotium, lo que no es otium.

    El ciudadano exigente, porque estamos hablando de la excelencia educativa ¿verdad?, ansía imitar y superar los modelos que conoce. Julio César llora al leer la historia de Alejandro, viendo toda la gloria que había alcanzado a su edad.

    Por eso, el deseo de emulación noble debe guiar nuestra vida. Profesor Marína, le felicito por su aportación al debate de la educación en España. Creo que la incitación a la construcción de personalidades activas, en este tiempo de hiperactividad e hiporesponsabilidad, es más necesaria que nunca.

    Pido disculpas por haberme extendido tanto. El tiempo es uno de los privilegios de la jubilación.

    Reciba testimonio de mi admiración, Emilio Tundidor.

    Comentario por Emilio Tundidor — Abril 22, 2010

  4. Interesante tema para repensar la escuela. Mi planteamiento lleva implícito la idea de que lo importante en la escuela no es el puerto de llegada sino la propia travesía.
    Todavía se aprecian muy claras las metas sociales y políticas en las escuelas, sus rizomas se siguen asentando en el memorismo, el aprendizaje mecánico y la acumulación de saberes. ¿Qué se evalúa?
    Me apunto a compartir un nuevo guión dedicado a las tareas más olvidadas en la escuela: la indagación, la experimentación de espacios y la permanente creatividad. La otra alternativa, trabajar un nuevo currículo con Homer Simpson para conseguir propuestas y contextos creativos a partir de la interpretación de la realidad que “enganche” a nuestros niños, niñas y jóvenes.
    En todo caso, estas metas requieren nuevos “códigos” pedagógicos.

    Comentario por Lucía Villariño — Abril 23, 2010

  5. Emilio Tundidor ha recordado que toda la educación clásica estaba dirigida por modelos a imitar.Lo mismo ocurre, en parte, en la educación norteamericana, en la que se anima a los alumnos de cada clase a que elijan sus héroes civicos o científicos. Las sociedades europeas, que hemos caido en un escepticismo receloso y mezquino, no sabemos admirar, que es el sentimiento que hemos de sentir por las personas que reconocemos superiores a nosotros.
    La admiración estaba en el origen de la emulación, que era el movimiento que impulsaba a imitar a los mejores. Animo a nuestro compañero latinista a que explique el significado que tenían en el latín clásico palabras que hemos de recuperar en nuestra práctica educativa, como “disciplina” y “auctoritas”, porque nos permitiría descubrir los tesoros perennes de esa cultura.
    A Lucía Villariño tengo que darle la razón en alguna de las fríticas que hace de la escuela, para después reconocer que en muchos centros educativos se están poniendo en marcha programas muy creativos y novedosos. El éxito que ha tenido una inicisstiva como TRIBUCAN

    Comentario por jose antonio marina — Abril 23, 2010

  6. demuestra ese afán de innovación. Es verdad lo que dice de que el proceso -el camino- es lo importante en educación, pero hay que advertir que si no sabemos donde vamos no podremos saber si nos estamos alejando o acercando. Como dice el viejo quien no sabe donde ir.

    Comentario por jose antonio marina — Abril 23, 2010

  7. Aprovecho la amable invitación del Profesor Marina para recordar muy sucintamente esos dos conceptos de la cultura latina que tan luenga descendencia en el derecho, en la educación o en el arte, sólo por citar algunos campos de extraordinaria influencia.

    La “auctoritas” es la cualidad moral pública por la que un ciudadano, cuya vida se ha constituido en una larga convivencia con virtudes cardinales, se merece el respeto de la comunidad. Su palabra es ley. Es el “magister dixit” del Medievo. La etimología, ciencia que tantas veces nos ilumina, no nos desasistirá ahora si recordamos que “magister” viene de “magis”, más en latín, mientras que “minister” viene de “minus”, menos.

    De igual modo, ironías a un lado, nos recuerda que la palabra “disciplina” deriva de la misma raíz que el verbo “discere”, que significa aprender. La disciplina es, lo diré al modo oriental, el camino del aprendiz, la vía del conocimiento. Siglos de “la letra con sangre entra” han convertido “disciplinar” en sinónimo de “castigar”. Pero el castigo es otra cosa. La disciplina pretende ayudar al discípulo a construir un carácter activo que le permita constituirse como ciudadano a través de la emulación de modelos del canon.

    Ruego disculpas por esta simplificación. Pero me hace feliz recordar viejas ideas, semillas que nos han hecho mejores y que, yo así lo creo, nos ayudarán a hacer mejores, más plenos, a estos chicos y chicas de TribuCan.

    Un cordial saludo, Emilio Tundidor

    Comentario por Emilio Tundidor — Abril 25, 2010

  8. Soy una madre TribuCan y me encanta el proyecto. Mi hijo ha aprendido muchas cosas. El otro día nos sorprendió diciendo que le teníamos que ayudar a saber cuál era su “especial talento”. Esto nos sirvió para hablar en las cenas, que es cuando nos juntamos toda la familia, sobre sus aficiones y habilidades. ¿A que no sabéis qué quiere ser de mayor? Pues capitán de barco. Siempre ha tenido mucha afición a todo lo referente a los barcos: hace maquetas, se lee historias de piratas… Nos informamos de los estudios que tenía que realizar. No es nada fáicl, pero él tiene una ilusión por la que estudiar y esforzarse. Bueno, como dice el profesor Marina, hay que tener una meta en la vida ¿no es asi?
    Un saludo de Encarna Heredero

    Comentario por Encarna Heredero — Abril 27, 2010

  9. Querida Encarna, en efecto, tener una meta clara es una suerte, porque es un elemento motivador muy fuerte, despierta energías, centra la atención, y anima a construir hábitos de trabajo.
    Recomendamos que ayuden a sus hijos a “descubrir su talento” sobre todo porque con frecuencia la escuela es más hábil detectando “para lo que no sirven” los alumnos, que para descubrir -y fomentar- aquello para lo que sirven.

    Comentario por jose antonio marina — Mayo 1, 2010

  10. Gracias profesor, por su contestación. Le sigo atentamente en la tertulia del programa “No es un día cualquiera” de Radio Nacional. Su directora, Pepa Fernández, le suele denominar como “el filósofo del sentido común”. Me encanta cómo hace Vd. que las cosas complicadas parezcan sencillas al común de los mortales.
    Volviendo al terreno educativo, mi hijo es un adolescente rebelde y nos cuesta mucho educarle. Haber hablado del futuro, parece que le ha hecho reaccionar. Ha sido muy positivo para él comprender que si tienes estudios puedes tener acceso a un mejor puesto de trabajo. Ha entendido también la importancia de esforzase y estudiar ahora para poder trabajar en el futuro en lo que él quiera.

    Comentario por Encarna Heredero — Mayo 4, 2010

  11. Ten en cuenta, Encarna, que con frecuencia “educar” puede significar que nuestros hijos acepten “nuestras metas”, y eso es complicado. Bajos su aparente emocionalidad, son muy racionalistas. Se oponen a lo que pueden pensar que son “deseos, preferencias o manías de los padres” (aunque sólo sean “sentido común”), pero aceptan la apelación a normas justas, que obligan tambien a los padres, o a los condicionamientos de la realidad, que ni vosotros ni él podéis evitar. Cuando surge un enfrentamiento entre padres e hijos, lo mejor es que intervenga una tercera instancia (en este caso, las nromas o la realidad) Que se dé cuenta de que el futuro puede ser muy desagradable, y que él en este momento puede evitar que lo sea, quizá un buen camino para demostrarle que estáis de su parte.

    Comentario por jose antonio marina — Mayo 4, 2010

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